Salud ambiental de las comunidades en la cuenca del Lago Atitlán, Guatemala : creando un modelo global para soluciones comunitarias (Prueba para ser eliminada)
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La cuenca del lago Atitlán ejemplifica muchos de los problemas de salud ambiental en Guatemala, así como el potencial de las soluciones comunitarias. Los más importantes de estos problemas son la mala calidad del aire y del agua, los cuales representan una carga significativa para la salud pública. Varios paradigmas son útiles para contextualizar la salud ambiental del lago Atitlán, entre ellos los "orígenes del desarrollo de la salud y la enfermedad" (muchas enfermedades a lo largo de la vida son causadas por factores ambientales durante el desarrollo), la "disrupción endocrina" (alteración de los sistemas hormonales debido a la exposición a sustancias químicas), y las "amenazas a los límites planetarios" (impactos antropogénicos que ponen en peligro la integridad de la vida en la Tierra). De manera similar, los paradigmas en salud pública proporcionan una ruta clara para avanzar. Uno de estos paradigmas es el concepto de "Una Sola Salud" (abordaje simultáneo de la intersección entre la salud humana, animal y ambiental), lo cual puede facilitar alianzas poderosas con objetivos ampliamente coincidentes. Otro es el enfoque "ASH" (agua, saneamiento e higiene), que es una estrategia de salud pública centrada en el acceso a agua limpia, la disponibilidad de instalaciones de saneamiento y la promoción de buenas prácticas de higiene. La mejora de la salud pública podría lograrse mediante la combinación de múltiples recursos sociales, con un enfoque en la salud materna e infantil, utilizando principios de Una Sola Salud y ASH. La cuenca del lago Atitlán podría servir como un modelo/caso de estudio para Guatemala, tanto al escalar soluciones locales como al implementar políticas efectivas a nivel nacional. Las soluciones deben aplicarse respetando, integrando y aprovechando las fortalezas culturales de las comunidades K'iche'e, Kaqchikel y Tz'utujil, que mantienen con orgullo sus idiomas, cosmovisión y costumbres. Otras fortalezas también incluyen la gobernanza local y la autosuficiencia, la importancia cultural del agua, la experiencia de universidades como la Universidad del Valle de Guatemala, programas gubernamentales con participación comunitaria como los implementados por la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Atitlán y su Entorno, y las alianzas internacionales. Idealmente, las personas en cada comunidad tendrán la capacidad de actuar para mejorar la salud ambiental, y lo harán mediante investigaciones e intervenciones con participación comunitaria, orientadas a alcanzar el objetivo esencial de tener aire y agua limpios.
Resumen en inglés
The Lake Atitlán watershed exemplifies many of the environmental health problems in Guatemala, as well as the potential for community-based solutions. The most important of these problems are poor air and water quality, which impose a substantial public health burden. Several paradigms are useful to contextualize the environmental health of Lake Atitlán, including "developmental origins of health and disease" (DOHaD) (many diseases throughout the lifespan are caused by environmental stressors during development), "endocrine disruption" (alteration of hormone systems due to chemical exposure), and "planetary boundary threats" (anthropogenic impacts that imperil the integrity of life on Earth). Similarly, paradigms for public health solutions provide a way forward. One such paradigm is "One Health" (the concept of simultaneously addressing health at the interface of human, animal, and environmental health), which can facilitate powerful alliances with broadly overlapping goals. Another is "WASH" (water, sanitation, and hygiene), which is an approach to public health focused on clean water, availability of sanitation facilities, and good hygiene practices. Improved public health could be achieved by combining multiple societal assets with a focus on maternal and child health, using principles from One Health and WASH. The Lake Atitlán watershed could serve as a case study for Guatemala that leads to both scaling up local solutions and implementing effective policies at the national level. Solutions should be implemented within the cultural strengths of the K'iche'e, Kaqchikel, and the Tz'utujil communities, who proudly maintain their languages, customs, and worldview. Relevant resiliencies also include local governance and self-reliance, the cultural importance of water, expertise of universities such as the Universidad del Valle de Guatemala, community-engaged government programs such as those implemented by the Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Atitlán y su Entorno, and international partnerships. Ideally, the people in each community will have agency to improve environmental health and will do so through community-engaged research and interventions designed to arrive at the essential destination of clean air and clean water.
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