UNIVERSIDAD DEL VALLE DE GUATEMALA Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Antropología y Sociología Sólo para ir pasando... experiencias de pobreza y lazos matrimoniales en una familia extensa de Lelá Chancó, Camotán Trabajo de graduación presentado por Silvia María Sánchez Díaz para optar al grado académico de Licenciada en Antropología Guatemala 2012 Sólo para ir pasando... experiencias de pobreza y lazos matrimoniales en una familia extensa de Lelá Chancó, Camotán UNIVERSIDAD DEL VALLE DE GUATEMALA Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Antropología y Sociología Sólo para ir pasando... experiencias de pobreza y lazos matrimoniales en una familia extensa de Lelá Chancó, Camotán Trabajo de graduación presentado por Silvia María Sánchez Díaz para optar al grado académico de Licenciada en Antropología Guatemala 2012 ! ! ! ! ! ! ! ! v AGRADECIMIENTOS Agradezco profundamente a Angelina y a sus cinco hijos porque me sentí parte de su familia durante los dos meses que viví con ustedes. Aprendí muchas cosas que valoro en su compañía y espero que nuestra amistad permanezca durante nuestras vidas. También agradezco a todas las personas que me invitaron a sus casas y compartieron sus experiencias conmigo; no solamente a quienes entrevisté, sino también a aquellos que me recibieron como si fuera parte de Lelá. Flori, Petrona, Ligia, Brígido, Valentín, Dionisia, Etelvina y Sebastiana… cuando visité a sus familias sentí cariño y amistad. Gracias. Agradezco también a la Central Campesina Ch’orti’ Nuevo Día por su apoyo. Los admiro por sus esfuerzos al trabajar a la par de la población y deseo que sus resultados sean satisfactorios para ustedes y los socios de Nuevo Día. Gracias Lesly por creer en mí como estudiante, y gracias Cruz por compartirme tus experiencias. Aprendí mucho de ustedes. Alejandro, gracias por leer mis textos y orientarme. Cuando hice la tesis, fue importante para mí saber que contaba con tu asesoría. También agradezco a Tatiana, Alfredo, Katherine, Matilde, Aracely, Kedron, David, Arturo y Engel porque gracias a sus cursos me sumergí en el mundo de la antropología cultural en Guatemala. El que yo tenga competencias básicas en investigación cualitativa tiene que ver con sus esfuerzos como docentes y asesores de trabajo de campo. Gracias a mis padres por apoyarme durante mi etapa de estudio y por valorar la importancia de mi carrera e investigación. A mis hermanos, amigos y compañeros de estudio les estoy agradecida porque estuvieron pendientes de mi progreso al escribir la tesis. Aiken, gracias por conversar conmigo el contenido de lo que estaba escribiendo. Esta tesis no se habría escrito sin alguno de ustedes. vi CONTENIDO Página LISTA DE CUADROS…………………………………………………………….. VII LISTA DE ILUSTRACIONES…………………………………………………….. VIII RESUMEN…………………………………………………………………………. IX Capítulos I. INTRODUCCIÓN…………………………………………………………. 1 II. ANTECEDENTES……………………………………………………...…. 4 III. DISEÑO DE INVESTIGACIÓN……………………………………….…. 25 IV. SÓLO PARA IR PASANDO…………………………………………...…. 31 V. LAZOS MATRIMONIALES Y FAMILIA…………………………….…. 48 VI. EXPERIENCIAS DE POBREZA…………………………………………. 68 VII. CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES………………………...…. 80 VIII. BIBLIOGRAFÍA………………………………………………………..…. 85 vii LISTA DE CUADROS Cuadro Página 1. Cantidad de habitantes y porcentaje de población rural……………………. 9 2. Zonas agroecológicas de la región ch’orti’…………………………………. 10 3. Definiciones importantes de pobreza (1979-2005)…………………………. 14 4. Perspectivas teóricas desde las cuales se ha abordado la pobreza en Guatemala…………………………………………………………………… 18 5. Resumen de métodos de recolección de datos……………………………… 29 6. Roles de género en las actividades de subsistencia en Lelá Chancó……….. 49 viii LISTA DE ILUSTRACIONES Ilustración Página 1. Ubicación de Camotán en el departamento de Chiquimula…………..…….. 4 2. Aldeas y caseríos de Camotán (Lelá Chancó sombreada)…………………... 5 3. Mapa de Lelá Chancó……………………………………………………….. 6 4. Región ch’orti’ de Guatemala……………………………………………….. 8 5. Diagrama sobre las dimensiones de pobreza………………………………… 16 6. Relaciones de parentesco entre matrimonios seleccionados………………… 28 7. Períodos del año en que los hogares recurrentemente padecen disminución en sus reservas alimenticias y en el acceso económico a los alimentos en Camotán…………………………………………………………………….. 40 8. Diagrama básico del ciclo matrimonial ideal en Lelá Chancó y el área ch’orti’……………………………………………………………………… 53 ix RESUMEN Esta investigación explora la relación que existe entre las formas de comprender el lazo matrimonial y las experiencias asociadas a vivir en condiciones de pobreza en Lelá Chancó. Recoge los aportes de investigaciones sobre la región ch’orti’ y los abordajes de pobreza en Guatemala. Asimismo, se construye desde la antropología de la experiencia y utiliza una metodología etnográfica cuya base son las historias de vida narradas por cónyuges seleccionados. A lo largo de los capítulos describo la situación socioeconómica de matrimonios que viven en condiciones de pobreza y las formas en las que dan sentido al lazo matrimonial. Asimismo, identifico algunas experiencias de pobreza que han permitido a los sujetos adaptar o explicar la importancia de organizarse como unidad familiar para combatir la pobreza. Concluyo que, además de las causas de la pobreza identificadas por otros investigadores –exclusión histórica y ecosistema vulnerable–, sobresalen algunas causas inmediatas que afectan el día a día de las familias de Lelá Chancó: (1) el tipo de trabajos a los que tienen acceso, (2) la distribución y manejo de la tierra para cultivos, y (3) la falta de mecanismos de prevención a nivel local. Finalmente, sugiero buscar alternativas para el combate a la pobreza en términos de la complementariedad de pareja que construyen los cónyuges de Lelá Chancó, a partir de sus propios procesos de reflexividad. 1 I. INTRODUCCIÓN Si la voz de los ayudados es una voz silenciosa, en ocasiones deliberadamente acallada, en un plano aún menos audible se encuentra ese contexto cultural… (López y Juárez, 2006: 226. Cursivas de los autores). Sólo para ir pasando es una frase que escuché continuamente mientras realicé mi trabajo de campo en Lelá Chancó. Distintas personas me contaron que la iban pasando o que sólo tenían dinero para irlo pasando. Consideré importante utilizar la frase para nombrar mi trabajo, porque pienso que al describir la pobreza en las palabras que utiliza la población –una vez hemos hecho un esfuerzo por comprenderla en sus términos–, nos acercamos más a comprender qué significa pobreza desde la experiencia; es decir, desde la vida cotidiana de quien la sufre. Esto, a su vez, permite generar propuestas de acción que den voz a la población ayudada… propuestas que se apeguen al contexto más que a ideas externas o modelos preestablecidos. Esta tesis aborda un tema ampliamente discutido en una región ampliamente estudiada. La primera ola de investigaciones realizadas en los alrededores de la aldea Lelá Chancó abordó el área como una región étnica, argumentando que es una «isla cultural» porque no colinda con ningún otro grupo indígena de Guatemala (Elías, 1999; Ramírez, 2008; López & Metz, 2002). Estos autores llegaron a la conclusión de que el grupo de los ch’orti’ se encuentra históricamente aislado y en desventaja por habitar las peores tierras de la región y dedicarse a la agricultura de subsistencia. Recientemente, algunas investigaciones realizadas desde el punto de vista de la Seguridad Alimentaria y Nutricional han abordado el área como parte del “corredor seco centroamericano”. Estas investigaciones explican que el cambio climático ha causado una situación de hambre estacional en la región (Vivero, 2011). Si bien algunos autores atribuyen la problemática del área a factores más estructurales y otros autores a factores del ecosistema, lo que está claro es que en la región existe una situación de pobreza permanente y generalizada desde hace varias décadas. Entre 1994 y 2002, por ejemplo, el porcentaje de pobreza general de Chiquimula aumentó más de 5 puntos porcentuales (ASIES, 2005: 28; ver INE 1994, 2002). En este contexto, la cooperación internacional ha realizado esfuerzos encaminados a reducir la 2 pobreza. Solamente en Chiquimula operan 119 organizaciones no gubernamentales (Segeplan, 2011) y Visión Mundial lleva ya 35 años de trabajar en la región (Visión Mundial, 2012). Sin embargo, Elías observó durante la emergencia del huracán Mitch que «no se ha terminado de romper el círculo de dependencia y paternalismo en la negociación de apoyo» (1999: 2). Sumado a esto, el oriente de Guatemala no es prioritario en las agendas de desarrollo a nivel estatal (Ramírez, 2008: 21). En este contexto, las últimas investigaciones realizadas en el área se han preguntado sobre las equivocaciones que han tenido algunos proyectos que trabajan para la erradicación de la pobreza. Entre estos aportes, es novedoso el abordaje de López porque trata de comprender la problemática desde el punto de vista de la población que la vive. El artículo que escribió junto a Juárez, por ejemplo, demuestra que no se puede explicar el fracaso de la intervención solidaria del 20011 en la región sin antes explicar las comprensiones locales sobre la alimentación (2006: 215-228). En este sentido, los autores demuestran que vale la pena comprender las experiencias de la población y los significados que le dan a las problemáticas que les afectan. Esta tesis es un esfuerzo por comprender los significados que la población atribuye a la pobreza. Decidí abordar este tema en Lelá Chancó porque durante una visita a la aldea en diciembre de 2011 tuve la percepción de que la forma en que se organiza un matrimonio es clave tanto para la supervivencia cotidiana como para la adaptación en momentos de escasez. El texto de Ramírez confirma que las actividades para la subsistencia en el área están íntimamente relacionadas con los roles de género dentro del matrimonio. Dichos roles están relacionados con la situación económica a tal punto que si uno de los dos cónyuges no cumple con el suyo por cualquier motivo, la familia tendrá más riesgo de caer en un período de escasez. Ramírez llama a esta situación «dependencia vital» (2009: 38). 1 Ver López, 2009: 258-270 para consultar un resumen y análisis sobre la “hambruna” que ocurrió en 2001 en Jocotán y Camotán. 3 En resumen, a través de esta investigación pretendo comprender las experiencias asociadas a vivir en pobreza desde los significados que la población otorga al matrimonio y la familia. Para ello, utilizo una metodología cualitativa que parte del paradigma de la antropología de la experiencia y se nutre de literatura sobre el área ch’orti’ y los estudios de pobreza. Pretendo que a lo largo de este texto estén representadas las vivencias de los cónyuges que me contaron sus experiencias, narradas de la manera más fiel posible a como las compartieron conmigo. Al final, incluyo un análisis a partir de mi experiencia personal como investigadora en el área. 4 II. ANTECEDENTES A. El área de estudio 1. Ubicación geográfica y acceso vial. Lelá Chancó es una aldea ubicada en el municipio Camotán del departamento Chiquimula. Está dividida en seis caseríos: Palo Verde 1, Lelá Chancó (también llamado Palo Verde 2), El Limar, Ushurjá, Plan del Morro y Quebrada Grande. La cabecera municipal de Camotán está ubicada a 31 km. de la cabecera departamental de Chiquimula y a 206 km. de la ciudad capital. Figura 1: Ubicación de Camotán en el departamento de Chiquimula Fuente: elaboración personal. El transporte hacia las aldeas parte de la cabecera municipal de Jocotán. Para llegar a Jocotán desde Guatemala, se puede tomar un bus que toma una ruta directa a las 14:40 horas todos los días y cobra Q62.00. En otro horario, se puede tomar un bus hacia Chiquimula que cobra Q40.00 y luego un microbús hacia Jocotán que cobra Q7.00. Para llegar a Lelá Chancó desde Jocotán, se debe tomar la carretera que lleva a la frontera El Florido, la cual colinda con Copán Ruinas, Honduras. Luego, se debe entrar a un camino de terracería. Éste inicia en el puente que permite pasar sobre el río Jupilingo. A partir de 5 este punto, es necesario un carro de doble tracción. El camino pasa por el caserío Palo Verde 1, justo al lado de la carretera. Más adelante se observan tres cruces hacia la derecha, Los tres hacia arriba del cerro. El primero llega al caserío Lelá Chancó, el segundo a El Limar y el tercero a Plan del Morro. Luego de Plan del Morro, por el mismo camino, se encuentra el caserío Quebrada Grande. Más allá de los dos cruces, el camino lleva al caserío Ushurjá. Figura 2: Aldeas y caseríos de Camotán (Lelá Chancó sombreada) Fuente: Municipalidad de Camotán, 2012. Los pobladores de Palo Verde 1 e incluso Lelá Chancó pueden caminar hacia la carretera y tomar un microbús hacia Jocotán, ya que el camino es plano y corto. Para 6 llegar a El Limar, Plan del Morro y Quebrada Grande, existen tres pick-ups de doble tracción que llegan a dejar a los maestros todos los días a las 7:00 y los llevan de regreso a Jocotán a las 12:30 (los tres pick-ups recorren los tres caseríos). La mayoría de personas aprovecha este horario para salir de la aldea. Desde el caserío El Limar, esta es la única hora a la que se puede salir a menos que se esté dispuesto a caminar hora y media. Desde Plan del Morro y Quebrada Grande se puede caminar hacia el río, cruzarlo y llegar a la parada de microbús llamada «el barrial». Sin embargo, varias mujeres de Plan del Morro me recomendaron que no utilizara este camino porque podía ser peligroso (ha habido casos de robo). Por su parte, la única forma de llegar a Ushurjá es tomar un microbús que lleva a la frontera El Florido y quedarse en la parada «la hamaca del cuje». Después hay que cruzar un puente y caminar veinte minutos hacia arriba en el cerro. En período de verano, se puede cruzar el río caminando. Figura 3: Mapa de Lelá Chancó Fuente: Gutiérrez, 2005. El caserío Quebrada Grande no está señalado porque fue reconocido oficialmente en 2007. Escuela A BRASILAR Iglesias evangelica (I. E.) Iglesias catolica (I. C.) Rio grande o jupilingo Nacimiento de agua Carretera de terraseria Casa de Vig. de salud Carretera asfaltada HECHO POR: WILLIAM GUTIERREZ Centro de Usos Multiples Centro de Convergencia Quebradas o Zanjones Limite por caserios ALDEA LELA CHANCO Sin Escala A LELA OBRAJE CASERIO PALO VERDE LELA CHANCO (CENTRO DE LA ALDEA) CASERIO EL LIMAR ALDEA NEARAR RIO JUPILINGO ALDEA EL RODEO CASERIO USHURJA CASERIO PLAN DEL MORRO A DESPOBLADO AL D EA E L D ES PO BL AD O Centro de la Aldea FECHA: 2,005 MUNICIPALIDAD DE CAMOTAN Puentes Tanque de agua Campo de futbol Puesto de Salud Vivienda Tienda Finca Caminos vecinales C.U.M. US NOMENCLATURA DescripciónSímbolo ! 7 2. Infraestructura y servicios estatales. Aparte del camino de terracería, Lelá Chancó es una aldea llena de veredas inclinadas hacia arriba de los cerros. Es fácil perderse en las mismas si no se conoce el camino. A excepción de Quebrada Grande, cada uno de los caseríos cuenta con una cancha de fútbol, una escuela de nivel primaria, una ermita católica y al menos una iglesia evangélica. En Plan del Morro y en El Limar hay escuela de básicos, pero ninguno de los caseríos tiene instituto diversificado. No hay puestos de salud en Lelá Chancó. El Centro de Atención Permanente [CAP] más cercano es el de Camotán, desde el cual facilitadores estatales visitan cada caserío una vez al mes para llevar un control de peso de los niños. El CAP no cuenta con presupuesto para comprar gasolina a la ambulancia, por lo que en situaciones de emergencia las familias deben ir por sus propios medios a ser atendidos. El CAP ofrece una inyección para la planificación familiar cada tres meses y realiza el examen de papanicolau cada seis meses. En todo el caserío, las casas tienen paredes de adobe y piso de tierra (a excepción de unas pocas que suelen pertenecer a familias con migrantes). La mayoría de casas tiene techo de paja, pero algunas han recibido donaciones de lámina del Fondo Nacional para la Paz [FONAPAZ]. Asimismo, la mayoría de familias cuentan con una letrina y una pila, ambas obtenidas a través de donaciones de la Asociación de Desarrollo Integral de Camotán [ADICCA]. Casi todas las familias cuentan con electricidad, ya que a principios de 2012 la municipalidad ofreció el servicio a quienes todavía no tenían. Asimismo, a casi todas las familias les llega agua a través de la tubería municipal, pero la misma no ha recibido ningún tipo de tratamiento. 3. Literatura acerca del área de estudio. No ha habido investigaciones antropológicas (ni desde otras disciplinas de las ciencias sociales) en Lelá Chancó. Sin embargo, se han escrito etnografías y estudios solicitados por ONGs acerca de la “región ch’orti’”. Vale la pena rescatar algunos aspectos de esta literatura que también son válidos para hablar sobre Lelá Chancó, ya que el contexto que describen los autores coincide con el de la aldea: su población carece de acceso a recursos, la tierra consiste en minifundios con suelos erosionados y la situación de pobreza es continua. 8 a. Caracterización de la región ch’orti’. La literatura sobre los ch’orti’s no ha llegado a un consenso con respecto a la delimitación geográfica del territorio que la región abarca. Desde el punto de vista lingüístico, los ch’orti’s se encuentran en cinco municipios de Guatemala: Jocotán, Camotán, Olopa y Quetzaltepeque en el departamento de Chiquimula, y La Unión en el departamento de Zacapa (Richards, 2003: 50). Sin embargo, esta delimitación sólo toma en cuenta a los ch’orti’s que todavía hablan su idioma y excluye a los que hoy en día son monolingües en español. Dada esta situación, algunos investigadores incluyen como parte de la región ch’orti’ a otros municipios de Chiquimula, como San Juan Ermita (Dary, et.al., 1998; López y Metz, 2002) e incluso Esquipulas (Elías, 1999; Grünberg, 2003). Más aún, hay quienes reconocen presencia ch’orti’ en Copán, Honduras (Palma, 2001; Casolo, 2011) aunque advierten que esta población está aislada del pueblo ch’orti’ ubicado en Guatemala. Figura 4: Región ch’orti’ de Guatemala (sombreada). Fuente: Elaboración propia a partir de Metz, 2007. Lelá Chancó, además de estar ubicada dentro del área geográfica que abarca la llamada “región ch’orti’”, comparte con las aldeas de alrededor determinadas características. Primero, la población que habita el área rural se encuentra aislada y en 9 desventaja (Ramírez, 2008: 9). Como se puede observar en la Tabla 1, el porcentaje de población que habitaba el área rural en 2002 era muy alto en todos los municipios de la región ch’orti’. Esto es, en primer lugar, porque solamente las cabeceras municipales están urbanizadas. La mayoría de la población vive en áreas con poca infraestructura vial y falta de acceso a servicios estatales. En otras palabras, la región ch’orti’ está principalmente conformada por aldeas y caseríos ubicados en las montañas. Tabla 1: Cantidad de habitantes y porcentaje de población rural en la región ch’orti’ Municipio Cantidad de habitantes (2009) Población rural (2002) Camotán 48,435 96.77% Olopa 22,994 92.17% Jocotán 53,970 89.41% San Juan Ermita 13,108 88.00% Quetzaltepeque 27,396 84.44% La Unión 28,013 88.35% Esquipulas 53,201 51.28% Fuente: Elaboración propia a partir de datos y proyecciones de INE (2003). Por otro lado, las dificultades ecológicas son compartidas por las aldeas que conforman la región ch’orti’. El área consta principalmente de minifundios con suelos erosionados; las tierras son marginales y presentan grandes dificultades para actividades agropecuarias. Así lo demuestra el estudio que realizaron Dary y sus coautores acerca del medio natural en la región. Según sus resultados, el suelo presenta serias limitantes para el uso agrícola intensivo. Son poco profundos, tienen poca capacidad para la retención de la humedad, presentan alto riesgo de erosión, tienen baja fertilidad natural y son proclives a la pedregosidad (Dary, et.al., 1998: 82). Además, la región ch’orti’ es susceptible a sequías, carece de disponibilidad de agua para el riego y está dividida principalmente en minifundios. Por su parte, el régimen de lluvias es reducido y no se distribuye adecuadamente durante el año (Dary, et.al. 1998: 78-80). En la Tabla 2 se comparan las zonas agroecológicas de la región ch’orti’. Es importante señalar que la mayoría de familias que viven en Lelá Chancó ocupan las laderas secas del área, ya que las vegas de la aldea son propiedad de personas que viven en la cabecera de Chiquimula. 10 Tabla 2: Zonas agroecológicas de la región ch’orti’ Montañas Laderas secas Valles (vegas y regadíos) Ubicación Montañas La Unión, La Mina y Olopa. Ocupan toda el área: son zonas extensas y típicas en la región. Terrenos planos a la orilla del río Jupilingo y riberas de los ríos Torjá y Carcaj. Características Suelos profundos con régimen climático fresco y húmedo. Suelen tener bosques. Suelos poco profundos y escarpados con limitaciones severas de humedad y pedregosidad. Suelos fácilmente irrigados, profundos y productivos, pero con riesgo a inundaciones. Uso de la tierra Latifundios de café pertenecientes a ladinos. Minifundios de maíz con frijol, ó café pertenecientes a ch’orti’s. Habitada casi en exclusividad por familias del área rural para agricultura de subsistencia en forma de minifundios. Agricultura comercial de tabaco, maíz, tomate y pastos (vegas), ó árboles y palma (regadíos); con dueños en Chiquimula. Fuente: Elaboración personal a partir de Dary, et.al., 1998. A partir de la diferenciación entre zonas agroecológicas y el uso de la tierra en cada una de ellas, es evidente que existe diferenciación con respecto al acceso a los recursos. En general, las zonas más productivas tienen uso comercial y latifundista, mientras que las menos productivas se utilizan para la agricultura de subsistencia. Elías identificó tres estratos sociales en la región ch’orti’ según las actividades productivas se realizan en las zonas agroecológicas. Su análisis identifica como los más favorecidos a los empresarios agrícolas que se dedican a la producción de café en las partes más altas de las montañas de La Unión, Camotán y Olopa, y en algunas vegas. Les siguen los campesinos que combinan la agricultura comercial y de subsistencia, pero tienen un nivel de acumulación reducido. Finalmente, el estrato más pobre está formado por familias mayoritariamente identificadas como indígenas que viven en las laderas secas y combinan la agricultura de subsistencia -principalmente de maíz y a veces de frijol- con la producción artesanal y la migración laboral (1999: 15). En resumen, las tierras de la región ch’orti’ son poco productivas y están distribuidas de manera desigual, de modo que la agricultura de subsistencia no produce todo lo necesario para que una familia sobreviva. Sumado a esto, las familias más pobres tienen pocas e inestables alternativas de empleo: las mujeres pueden dedicarse a la producción artesanal y los hombres a la migración laboral. Estas condiciones de pobreza 11 claramente tienen diferenciación de labores por género. ¿Qué implicaciones tienen éstas condiciones para los matrimonios y las famlias de la región ch’orti’? b. Matrimonios en la región ch’orti’. El tema del matrimonio interesa a esta investigación en tanto que puede dar pautas para comprender las experiencias de pobreza de la población. Más que la descripción sobre las costumbres asociadas al casamiento1, es importante rescatar las implicaciones socioeconómicas que tiene el matrimonio para los hogares de la región. Según López y Metz, los cónyuges son los ejes fundamentales de la familia porque tienen atribuidos determinados papeles sociales que, mientras no fallen, permiten la subsistencia de la vida familiar (2002: 132). A través de estos papeles, el matrimonio establece el más importante y explícito de los contratos2 entre hombre y mujer: el hombre debe traer maíz a la casa y la mujer debe tener listas las tortillas (López, 2001: 205). Los papeles conyugales responden a una división del trabajo que se adapta a la agricultura de subsistencia –no necesariamente a las actividades laborales que cada uno pueda realizar– (López y Metz, 2002: 132-133). En otro texto, López asegura que, para los ch’orti’, «…los hombres y las mujeres no son iguales ni complementarios, son “separados”, diferentes, cada uno tiene una misión que viene dada por nacimiento, a ella se adicionan otras obligaciones y derechos a través de contratos más o menos explícitos» (2001: 205). Ramírez propone describir la división de roles por género dentro del matrimonio en la región ch’orti’a través del concepto dependencia vital. Desde su perspectiva, la 1 Para revisar una descripción regional sobre las costumbres asociadas al matrimonio, consultar López y Metz, 2002 (123-130). Asimismo, consultar Palma, 2001 para leer descripciones locales sobre las costumbres asociadas al matrimonio de las aldeas Pacrén (27-30), Quebrada Seca (53- 55), Tunucó Abajo (96-98) y Tisipe (137-139) . 2 El lazo matrimonial se ha entendido tradicionalmente desde la antropología como un contrato basado en el acuerdo voluntario de dos adultos para vivir y trabajar juntos. En esencia, el lazo matrimonial ha sido definido como una asociación económica basada en la división del trabajo. Un ejemplo de investigación que discute esta concepción es el artículo de Murray (1998). 12 necesidad que tienen los cónyuges del trabajo del otro puede ser un mecanismo a través del cual las parejas se adaptan para la subsistencia, pero más frecuentemente es un obstáculo cuando alguno de los cónyuges no puede cumplir con sus tareas. En estos casos, es imposible que la pareja pueda cubrir los roles del otro y -a menos que haya un hijo o hija que pueda realizar el papel de padre o madre- la familia se verá obligada a prescindir de esta parte del trabajo (2008: 38). En este sentido, el matrimonio está íntimamente relacionado con las condiciones de vida de las familias del área ch’orti’. Por eso, a continuación rescato algunas aproximaciones al tema de pobreza. c. Pobreza en la región ch’orti’. La situación de pobreza en la región ch’orti’ ha sido tan constante que es difícil trazar sus orígenes. Como menciona la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala, «hambre siempre ha habido [...] siempre ha habido empobrecimiento, exclusión y desigualdad» (2009: 8, cursivas del autor). La persistencia de esta situación ha tenido como resultado que se desarrollen en la región dinámicas propias alrededor del combate a la pobreza. Dentro de estas dinámicas están involucradas las familias que viven en condiciones de pobreza, el Estado de Guatemala, la cooperación internacional, la Iglesia Católica, varias denominaciones de iglesias neopentecostales nacionales e internacionales y la población del área que no vive en situación de pobreza. Aunque todos estos actores lleven años unificando esfuerzos para erradicar la pobreza, la situación no parece cambiar. La continuidad de la pobreza se puede explicar, en parte, por la falta de un plan nacional de desarrollo. Como menciona el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, el Estado ha implementado diferentes estrategias de reducción de pobreza, pero lo ha hecho a partir de políticas públicas irregulares que cambian con cada gobierno. Esto impide que se obtengan resultados a largo plazo (2008: 74). Sumado a esto, el oriente de Guatemala no es prioritario en las agendas de desarrollo a nivel estatal. Como menciona Ramírez, desde la firma de los Acuerdos de Paz las poblaciones indígenas ubicadas en el altiplano del país obtuvieron toda la atención. Esto permitió que las poblaciones indígenas ubicadas en otras áreas, a pesar de compartir la situación de pobreza y exclusión social, fueran relegadas de las intervenciones y políticas públicas (2008: 21). 13 Por su parte, la presencia de la cooperación internacional es alta en la región ch’orti’. Solamente en los municipios de la región ch’orti’ que están dentro del departamento de Chiquimula, operan en total 119 ONGs (Planes Municipales de Desarrollo, 2011). La cooperación internacional, además, ha estado presente desde hace más de 35 años en la región ch’orti’. Prueba de ello es el ejemplo de Visión Mundial, que está presente en el oriente de Guatemala desde 1977 (Visión Mundial, 2012). Aunque muchos de los proyectos hayan llevado beneficios a la región, se debe reconocer que no todos han sido exitosos. Como mencionó Elías cuando abordó el tema del huracán Mitch, «no se ha terminado de romper el círculo de dependencia y paternalismo en la negociación de apoyo y cooperación con las instituciones respectivas» (1999: 2). Estos factores han contribuido a la continuidad de la pobreza en el área ch’orti’. En los últimos años se habla de la región ch’orti’ como parte del corredor seco centroamericano. Desde el paradigma de Seguridad Alimentaria y Nutricional se vuelve a abordar una situación que lleva años perpetuándose. Es necesario tener presente que la pobreza en la región ch’orti’ y en Lelá Chancó no es una situación reciente. Por el contrario, es parte de un círculo vicioso que ha estado reforzándose por décadas. En este contexto, es importante encontrar un marco conceptual que permita explicar la pobreza desde su permanencia –es decir, uno que permita explicar por qué la pobreza continúa a pesar de los esfuerzos de diversos actores. B. Estudios de pobreza 1. ¿Se puede definir la pobreza? La literatura sobre la pobreza no es en absoluto una novedad. Si bien el tema ha cobrado fuerza en las últimas cuatro décadas con el auge de las agencias de desarrollo, desde 1906 Simmel aportaba ya una definición de “pobre”: «...aquel cuyos recursos no alcanzan a satisfacer sus fines y alivio de sus necesidades«» (1986: 513; citado en Mendoza, 2005: 278). Tal y como señala Mendoza, el tipo ideal de “pobre” de Simmel no dista mucho de las definiciones actuales de pobreza (2005: 278). La diferencia es que ahora participan en el debate teórico autores que trabajan para el Banco Mundial, Naciones Unidas e instituciones que pretenden erradicar la pobreza. En este escenario, se han discutido 14 ampliamente las características más importantes que diferencian una población pobre de una no pobre. Estos autores -que entienden la pobreza como una serie de carencias básicas- se han empeñado en definir la pobreza. Tabla 3: Definiciones importantes de pobreza (1979-2005). Autor Año Definición de pobreza Altimir 1979 Juicio de valor sobre cuáles son los niveles de bienestar mínimamente adecuados, cuáles son las necesidades básicas cuya satisfacción es indispensable y qué grado de privación resulta intolerable. Townsend 1979 [Personas cuyos] recursos están tan seriamente por debajo de los que dispone el individuo o la familia promedio, que resultan excluidos de los patrones ordinarios de vida, costumbres y actividades. Hagenaars 1986 Es una situación en la que el bienestar de un hogar, derivado de su disposición de recursos, cae por debajo de un cierto nivel de bienestar mínimo. Banco Mundial 1990 Inhabilidad para obtener un estándar de vida mínimo. Chambers 1995 Pobreza se refiere a una falta de necesidades físicas, activos, e ingreso. Incluye – pero es más que– el hecho de ser pobre por ingresos. Sen y Foster 1997 Privación de capabilities mínimas y habilidades sociales elementales. CEPAL 1997 Una persona es considerada pobre si él o ella no tiene acceso (o no posee la capacidad para acceder) a un paquete de bienes, servicios y derechos. IDH 1997 pobreza significa que las oportunidades y alternativas más básicas para el desarrollo humano son denegadas Ravallion 1998 Definiré una línea de pobreza (LP) como el costo monetario para una persona dada, en un lugar y tiempo específicos, de un nivel referencial de bienestar. Las personas que no alcanzan ese nivel de bienestar son “pobres”. Boltvinik 2005 Estar pobre es no tener suficientes recursos y/o condiciones adecuadas para la satisfacción de las necesidades y aplicación de las capacidades. Fuente: Realización personal a partir de Boltvinik, 2007: 70 y la compilación de ASIES, 2002: 6. Un elemento tienen en común estas definiciones: la pobreza se concibe como un estado asociado a la carencia de recursos, porque la definición del concepto surge de la preocupación por medirlo. La medición cuantitativa de la pobreza implica (1) establecer una definición de bienestar para luego (2) trazar una línea de bienestar mínimo aceptable y (3) verificar quiénes carecen de éste mínimo. Algunas mediciones que corresponden a 15 este procedimiento son: Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), Agregado de Ingreso, Agregado de Consumo, Índice del Desarrollo Humano (IDH) y línea -o umbral- de pobreza absoluta (ASIES, 2002: 7-8)3. Las definiciones de la Tabla 3 no varían en esencia, sino que solamente cambian algunas palabras complementarias porque cada autor agrega o excluye carencias específicas con el fin de delimitar mejor la pobreza. En general, las definiciones se limitan a distinguir qué segmento de la población es pobre. Definir la pobreza desde el punto de vista de las carencias y con el ánimo de construir mediciones cuantitativas tiene varias desventajas. Por un lado, se plantea la pobreza como una situación estática. Una persona es pobre porque en un momento determinado tiene determinadas carencias. ¿Qué pasa con poblaciones que oscilan entre vivir por debajo y por encima de las medidas que diferencian un pobre de un no-pobre? ¿Acaso han sido pobres y dejado de serlo cada vez, o la oscilación es también parte de la dinámica de la pobreza? Por otro lado, la definición de la pobreza como carencia excluye la perspectiva de la población que vive en situación de pobreza. Las poblaciones históricamente pobres no han participado en el debate sobre qué significa ser pobre. Sucede con el concepto de pobreza la misma problemática que López y Mariano reconocieron acerca del concepto de hambre en la región ch’orti’. Ellos se dieron cuenta de que las definiciones de hambre que partían de la carencia de alimentos en ocasiones velaban a los protagonistas principales, sus voces, su contexto o su realidad (2006: 216). Como alternativa, estos autores proponen la construcción de conceptos que remitan a elementos de la vida social. Para ellos, «...las acciones intervencionistas deben prestar atención no sólo a los elementos estructurales [...] sino también a los procesos cognitivos y los procesos locales de construcción de estos conceptos» (2006: 216). 3 Una alternativa cuantitativa son los indicadores que relacionan los grados de desigualdad dentro del país y pueden compararse a través del tiempo, como el coeficiente de Gini y el índice de Theil (ASIES, 2002: 11). 16 Desde mi punto de vista, vale la pena entender la pobreza en términos de la población que la ha vivido, para poner de manifiesto sus singularidades locales (elementos micro) y su relación con las condiciones estructurales del área (elementos macro). Para ello, más que definir la pobreza, es importante reconocerla como una situación dinámica, colectiva y multidimensional. Los estratos sociales no son rígidos, sino que están sujetos a diversos factores que permiten la movilidad social ascendente y descendente. En este sentido, la pobreza es dinámica. Sin embargo, existen segmentos de la población que tienen menores posibilidades de ascender y mayor riesgo a descender. Desde este punto de vista, la pobreza es colectiva porque no afecta a individuos sino a grupos de personas. Por otro lado, el carácter multidimensional de la pobreza se puede observar en las situaciones de vulnerabilidad, marginalidad, exclusión, discriminación y desigualdad que sufren los segmentos de población que viven en situación de pobreza. Arraigada menciona que a estos conceptos y a sus correspondientes dimensiones corresponden distintas formas de combate a la pobreza. Por esta razón, vale la pena diferenciar cada uno de ellos y distinguir las diferentes causas que los originan (2005: 106. Ver Figura 5). Figura 5: Diagrama sobre las dimensiones de pobreza. Fuente: Adaptado de Arraigada, 2005: 106. Pobreza Marginalidad • Contexto geográfico con falta de acceso a salud, educación y trabajo Exclusión • Rechazo y separación social • Falta de vínculos sociales Desigualdad • Falta de justicia y equidad • Distribución desigual de recursos Discriminación • Atribución de minoría por sexo, edad, etnia, etc. que resulta en exclusión Vulnerabilidad • Inseguridad y riesgos ante crisis • Incapacidad de respuesta 17 Ahora que he establecido el paradigma que utilizaré para abordar el tema de pobreza, resumiré las investigaciones más importantes que se han realizado sobre la pobreza en Guatemala y la región ch’orti’. Es importante hacerlo, ya que muchos de ellos entrarán en diálogo con los resultados de investigación que presentaré posteriormente. 3. Estudios de pobreza en Guatemala y la región ch’orti’. Mendoza, en su artículo Ciencias sociales, sociología y pobreza en Guatemala, realizó un análisis sobre la pobreza como un campo disciplinar. En él, recapituló la historia de los estudios guatemaltecos sobre pobreza, así como sus tendencias teóricas y metodológicas. Como resultado, distinguió cuatro dinámicas históricas que sirvieron como transiciones entre las perspectivas teóricas identificadas (ver Tabla 4). El autor concluye señalando dos “determinismos” de los estudios sobre pobreza en Guatemala. Por un lado, el determinismo conceptual es el predominio de la perspectiva económica. Por otro lado, el determinismo estructural entiende la pobreza como efecto de un desarrollo económico altamente excluyente (2005: 293). Como aprendizaje sobre esta historia de estudios sobre pobreza en Guatemala, intento romper ambos determinismos a lo largo de esta investigación. Coincido con Mendoza en que la pobreza es más que carencias e insuficiencias de ingresos y consumo. Por lo tanto, abordo la pobreza como una situación integral, evitando caer en el determinismo conceptual. Asimismo, utilizo una metodología que permite entender la visión local y micro-social del tema para evitar el determinismo estructural. Si bien reconozco que la pobreza en Lelá Chancó se ha visto afectada por políticas estatales a lo largo del tiempo, hago énfasis en que éstas políticas no pueden explicar por completo la pobreza en el área. Más bien, es necesaria la búsqueda de factores particulares y locales que pueden ayudar a comprenderla. En este sentido, esta investigación también se diferencia de otras investigaciones que han abordado la pobreza en Guatemala, las cuales -a juzgar por las dinámicas de transición que identifica Mendoza (ver Tabla 4)- han sido impulsadas por políticas estatales neoliberalistas específicas. De ahí que también pretendo diferenciarme de los pocos estudios micro-sociales sobre la pobreza que ha habido en Guatemala. Como se puede observar en la Tabla 4, en su mayoría han abordado temáticas de pobreza temporal específicas -como la economía 18 informal y la vida de grupos marginales- que responden a la privatización de las instituciones del estado. La presente investigación, en cambio, aborda el tema de pobreza en una población históricamente pobre. Tabla 4: Perspectivas teóricas desde las cuales se ha abordado la pobreza en Guatemala. Años Paradigma Postulados Tipo de estudios y autores 1960-1980 Teoría de la dependencia Distingue entre centro y periferia. Plantea políticas de desarrollo contra la dependencia económica en América Latina. Investigaciones macro-sociales cualitativas sobre población históricamente pobre (Torres Rivas y Poiret). Primera transición: llegan a Guatemala intervenciones del Banco Internacional de Desarrollo, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y Banco Mundial, entre otros. 1970-1990 Teoría de la marginalidad Aborda la segregación y exclusión social dentro de Guatemala como producto de la dependencia económica. Estudios macro-económicos cuantitativos que se apoyan en datos cuantitativos publicados por el INE (ONGs). Segunda transición: se agudizó la pobreza en Guatemala a causa de las políticas de ajuste estructural que pretendían estabilizar la economía. 1994-1995 Los nuevos pobres Distingue nuevas formas de pobreza rural y urbana, como resultado de las políticas de ajuste estructural. Estudios regionales de grupos que no eran pobres pero están debajo de la línea de pobreza (FLACSO). Tercera transición: aumenta la población pobre urbana como consecuencia del desempleo que causaron las políticas neoliberales de privatización de instituciones del Estado. 1990 - Pauperización creciente Surge de los modelos neoliberales de privatización y el desempleo del sector público. Estudios micro que abordan la economía informal (Barrera, Funkhouser y Pérez Saínz) 1990-2000 Cultura de pobreza Argumenta que el pobre perpetua la pobreza porque no quiere salir de ella y se transmite de generación en generación. Estudios de caso de los modos de vida de los grupos marginales (universidades, ONGs y centros de investigación). Cuarta transición: surgen propuestas como el Tratado de Libre Comercio y el Plan Puebla Panamá que pretenden expandir los mercados. 2000 - Estudios multidisciplinarios sobre pobreza Las políticas económicas neoliberalistas traerán consigo un proceso de empobrecimiento. Congresos, seminarios, talleres y encuentros abordados por organizaciones (FLACSO). Fuente: realización personal a partir de Mendoza (2005: 283-292). 19 Finalmente, la gran crítica que presenta Mendoza a los estudios sobre pobreza en Guatemala es que ha sido investigada más como un contexto de la población investigada que como tema central (2005: 291-292). Dada la desigualdad en las condiciones socioeconómicas de Guatemala, es difícil abordar cualquier tema desde las ciencias sociales sin tocar el tema de pobreza. Sin embargo, como consecuencia del abordaje de la pobreza en términos de contexto más que como un tema central, las investigaciones han sido dispersas. Por ello, Mendoza señala la necesidad de articular la investigación académica -de universidades, profesionales de las ciencias sociales, etc.-, técnica -de cooperación internacional, ONGs, etc.- y política -del Estado y organismos privados- sobre la pobreza (2005: 295). La articulación de investigación académica, técnica y política ya es una realidad en la región ch’orti’. Antropólogos de universidades como la Universidad de Córdoba - Julián López García- y Kansas University -Brent E. Metz-, dialogan con técnicos del desarrollo contratados por organizaciones como Acción Contra el Hambre, Visión Mundial y Save the Children, al tiempo que toman en cuenta las percepciones de los directores del CAP de Camotán y Jocotán o el Dispensario Bethania. Sin embargo, ésta literatura ha estado centrada durante la última década en el tema alimenticio, principalmente desde el enfoque de Seguridad Alimentaria y Nutricional [SAN]. Algunos aportes son la explicación de ciclo agrícola con respecto del cambio climático (Vivero, 2011), las críticas a las formas de intervención ante la desnutrición (López, 2003; Metz, 2001) y las comprensiones locales sobre las prácticas alimentarias de la población (López, 2001a). A pesar de que el trabajo de estos autores ha contribuido a comprender situaciones como la desnutrición, vale la pena abordar la problemática del área más allá del tema alimenticio. La pobreza no se limita a ser una falta de “acceso” -como pilar de la SAN- a la alimentación; se trata de toda una dinámica de empobrecimiento constante y compleja, cuyas consecuencias van más allá del hambre o la carencia de alimentos. La Oficina de los Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala [ODHAG] coincide con esta postura al abordar la pobreza en la región ch’orti’ desde la perspectiva de la “psicología del empobrecimiento”. 20 Según la ODHAG, la pobreza es una situación cambiante a lo largo del tiempo personal y social, ya que adquiere distintos significados en el transcurso de la vida de los sujetos. De ahí que una parte importante de la pobreza la forman los significados y oportunidades diferenciadas. Como consecuencia, existen aspectos relativos a la autonomía y la capacidad de decisión que están en juego en un contexto de pobreza (2009: 43-44). En otras palabras, el empobrecimiento es una reducción de las posibilidades que provoca en las personas una impotencia para hacer de su vida un proyecto propio. Así lo expresa el libro de la ODHAG, «En el extremo, un pobre es una no-persona porque no tiene aquello que en una sociedad como la nuestra le confiere calidad de sujeto...» (2009: 44). Estas dinámicas complejas que acompañan a la pobreza, pueden invisibilizarse. Como comenta la ODHAG, lo que hay en un proceso de empobrecimiento es un despojo objetivo que se puede naturalizar. La irritación y los dolores cotidianos se toleran o se asumen como fatalidades (2009: 48). ¿Cómo abordar, entonces, la situación de la pobreza desde la persona... que es sujeto pero se le han negado sus derechos al punto de que la situación de pobreza se asume como “natural”? Un proceso de investigación, por el hecho de que implica relacionarse con las personas, tiene la potencialidad de reforzar la idea de que son sujetos de derechos, capaces de modificar sus condiciones de vida a pesar de que existan estímulos externos y materiales que les transmitan el mensaje contrario. En mi opinión, el mejor paradigma para hacerlo es el de la antropología de la experiencia. C. La antropología de la experiencia El impulso a dar un sentido a la experiencia, a darle forma y orden es evidentemente tan real y apremiante como las más familiares necesidades biológicas (Geertz, 2003: 129). La antropología no es un paradigma teórico singular o unificado. Más bien, es un conjunto de esfuerzos que parten de la inquietud por comprender el sistema simbólico de una población y proponen formas de hacer etnografía que analicen pequeños episodios de la vida cotidiana. La teoría detrás de la antropología de la experiencia se ha centrado en la comprensión simbólica de la cultura. Quienes han trazado el surgimiento de la antropología de la experiencia (Willen y Seeman, 2012; Throop, 2003; Díaz, 2003), 21 señalan que sus dos exponentes teóricos principales son Victor Turner y Clifford Geertz. En el siguiente apartado rescato algunos conceptos clave de dichos autores. 1. Aportes teóricos de la antropología de la experiencia. Las últimas publicaciones de Turner están inspiradas en el trabajo del filósofo alemán Wilhelm Dilthey. De ellas se desprenden algunos conceptos que son importantes de rescatar para esta investigación. El primero de ellos es reflexividad. Para Dilthey, la reflexividad es una capacidad que permite a las personas conocerse en el mundo, definirse y transformarse como sujetos activos (Díaz, 2003: 10). Turner argumenta que el conflicto, como proceso dramático, genera reflexividad en individuos y grupos4 (1986: 34). El conflicto/drama social es una interrupción de la rutina que produce una necesidad ansiosa por dar significado a aquello que desconcierta a la persona. En el momento en que esto sucede, un fragmento del pasado establece un compromiso de cambio para el futuro; se convierte en una experiencia5 (Turner, 1986: 36). Es a través de la reflexividad desencadenada por una experiencia que se replantean y modifican las identidades personales y colectivas, se reinventan y resignifican las tradiciones (Díaz, 2003: 10). Según Díaz, cuando Turner utiliza el concepto de reflexividad evita los extremos subjetivista y relativista de los paradigmas de las ciencias sociales, porque concibe a la persona como sujeto y al mismo tiempo reconoce su subjetividad. Así, el concepto de reflexividad de Turner se puede describir como una subjetividad autocrítica (2003: 12). De acuerdo con el mismo autor, la definición de una experiencia evita los extremos estático y dinámico de la realidad social porque la concibe como una progresión y transición continua, al mismo tiempo que reconoce la existencia de estructuras (Díaz, 2003: 10). Manejar los conceptos de reflexividad y experiencia –entendida como “una experiencia”- desde el aporte de Turner será importante para esta investigación. 4 Para comprender profundamente la teoría del drama social, consultar Turner, 1986: 33-44. 5 En contraposición con la experiencia, que no se compromete con el futuro desde una abstracción sobre lo que sucedió en el pasado, ni genera reflexividad (Turner, 1986:36) 22 Por su parte, el aporte de Geertz que es pertinente para esta investigación es la diferenciación entre cultura y estructura social. Para Geertz, las experiencias se organizan a través de sistemas de símbolos significativos (Geertz, 2003: 55). Éstos símbolos significativos son cualquier elemento apartado de su actualidad y utilizado para imponer significaciones a la experiencia –entre ellos están las formulaciones tangibles de ideas, las abstracciones de la experiencia fijadas en formas perceptibles, y las representaciones concretas de ideas, actitudes, juicios, anhelos o creencias- (Geertz, 2003: 90). Cultura es el tejido de significaciones que los seres humanos utilizan para interpretar su experiencia y orientar su acción; mientras que estructura social es la forma que toma esa acción de interpretar. De manera que cultura y estructura social son «diferentes abstracciones de los mismos fenómenos» (Geertz, 2003: 133). En esta investigación, utilizaré el nivel de abstracción de la estructura social para describir cómo la población comprende el matrimonio. No me dedicaré a explicar cada símbolo relacionado el matrimonio, porque este no es el objetivo del estudio. Más bien, me limitaré a describir la forma que adquieren estos símbolos en conjunto, a manera de estructuras. En este sentido, hablar de matrimonio es hablar de cómo la población interpreta su lazo conyugar desde el conjunto de significaciones organizadas asociadas al matrimonio. A medida que presente los resultados, se verá con claridad que la importancia de describir la estructura social del lazo matrimonial radica en reconocerla en su relación con las experiencias de pobreza. «Lo que se ve colectivamente como incongruencia estructural se siente individualmente como inseguridad personal, pues es en la experiencia del actor social donde se encuentran y se exacerban recíprocamente las imperfecciones de la sociedad y las contradicciones de carácter» (Geertz, 2003: 179) En síntesis, el aporte teórico de la antropología de la experiencia permite relacionar la cultura o estructura social (macro) con las experiencias de vida (micro). Las estructuras sociales proveen a las personas de significaciones que les permiten interpretar las experiencias que viven. Es por ello que toman la forma de comprensiones sobre distintos temas, como el lazo matrimonial. A su vez, las experiencias que revelan incongruencias estructurales -las una experiencia desde Turner- tienen la potencialidad de generar 23 procesos de reflexividad. A traves de los mismos, los sujetos modifican sus formas de comprender la experiencia y transforman la estructura social. 2. Apuntes de la antropología de la experiencia para esta investigación. Según Willen y Seemal, las investigaciones realizadas desde la antropología de la experiencia han descrito y analizado relaciones que quedaban opacas desde otros paradigmas de investigación. Entre ellas, la relación entre la enfermedad y la economía política, o entre el sufrimiento personal y la categoría de la cultura (2012: 9). En este caso, pretendo describir y analizar la relación entre las experiencias asociadas a vivir en pobreza y las comprensiones sobre qué es matrimonio en Lelá Chancó. Este objetivo general atiende ciertos supuestos que son importantes de explicar. Primero, asumo que existe una relación de doble vía entre cómo se comprende- construye el matrimonio y las experiencias que conforman la vivencia de la pobreza. Las comprensiones asociadas al matrimonio son aquellas pautas que permiten a las personas de Lelá Chancó dar sentido al hecho de vivir en pareja y formar una familia. Las experiencias de pobreza son aquellos episodios de las historias de vida de los cónyuges que están asociados al hecho de vivir en condiciones de pobreza. En muchos casos, las experiencias de pobreza serán recordados como momentos de adaptación durante los cuales domina una sensación de movimiento, alteración y flujo. En estos momentos es posible identificar la búsqueda de significado a través de un proceso de reflexión. La relación de doble vía consiste, primero, en que los matrimonios de Lelá Chancó utilizan las formas de comprender su lazo conyugar para dar sentido a sus experiencias de pobreza. Estas pautas estructurales permiten a los cónyuges interpretar los episodios de su vida durante los cuales han sufrido las consecuencias de la pobreza. Segundo, la relación de doble vía significa que los cónyuges tienen la potencialidad de redefinir lo que para ellos significa matrimonio, a partir de la reflexión que incitan determinadas experiencias de pobreza. Como sujetos, los cónyuges pueden cuestionar los roles dentro de la familia, las relaciones interpersonales, etc. La pregunta que resta por responder es ¿cómo investigar las experiencias asociadas a vivir en pobreza? 24 3. Hacer etnografía desde la antropología de la experiencia. Los acercamientos etnográficos a la experiencia han planteado preguntas complejas acerca de los retos metodológicos, los dilemas interpretativos y las apuestas éticas para escribir acerca de las vidas de otras personas (Willen y Seeman, 2012: 5). Dado que la antropología de la experiencia reconoce el subjetivismo autocrítico que ejercen los sujeos con quienes trabaja, el reto está en comprenderlo y darlo a conocer desde la propia subjetividad del etnógrafo sin violentar la subjetividad de los colaboradores. Como menciona Díaz, «La antropología de la experiencia incorpora al sujeto activo, con lo cual entra en un fuerte subjetivismo. El resultado son etnografías que consideran el modo en que los individuos se experimentan a sí mismos, sus vidas y su cultura» (2003: 6). La base de hacer etnografía desde la antropología de la experiencia es reconocer que los etnógrafos casi nunca son meros observadores. Más bien, son actores comprometidos que se vinculan social e intersubjetivamente con aquellas vidas que esperan comprender (Willen y Seeman, 2012: 2). De ahí que los acercamientos que la etnografía produce son inevitablemente parciales e incompletos. Según Arthur Kleinman, el objetivo del antropólogo es entender la forma en que sus informantes piensan acerca de su mundo y sus problemas. Este conocimiento se aborda de una manera respetuosa creando una dialéctica entre experiencias vividas y observaciones científicas (1988: 152. Traducción libre). 25 III. DISEÑO DE INVESTIGACIÓN ¿Cómo se relacionan las experiencias asociadas a vivir en condiciones de pobreza con las formas de comprender el matrimonio en Lelá Chancó? A. Punto de partida La relación entre experiencias asociadas a vivir en condiciones de pobreza y formas de comprender el matrimonio, se puede explorar de distintas formas. Por ejemplo, si se quisiera observar dichas experiencias justo en el momento en que son vividas e interpretadas por los cónyuges, la investigación debería proponer formas de estar presente justo en los momentos de mayor carencia en la aldea. Este no es el caso. El abordaje que propongo se limita a la recolección y análisis de experiencias de pobreza en retrospectiva; es decir, a partir de narraciones del pasado que los cónyuges estuvieron dispuestos a compartir conmigo. Planteo esta investigación como una representación de los cambios que identifican los cónyuges de matrimonios seleccionados en Lelá Chancó, tanto en sus formas de interpretar las experiencias de pobreza como en sus comprensiones sobre el matrimonio. La intención es que esta representación sea fiel a como las familias entienden dichos cambios. Estos son los objetivos: • Describir la situación socioeconómica de matrimonios en situación de pobreza. • Describir las formas de comprender el lazo matrimonial en Lelá Chancó. • Describir cómo los cónyuges interpretan las experiencias de pobreza que han vivido a partir del significado que dan al matrimonio. • Identificar momentos de reflexividad que algunos cónyuges han tenido a partir de experiencias de pobreza específicas. El paradigma que da forma a esta investigación, en concordancia con el enfoque teórico de la antropología de la experiencia, es el constructivista. Éste paradigma promueve la comprensión profunda de un tema desde la perspectiva de la población. Para llegar a esta comprensión, utilicé un enfoque cualitativo y realicé una investigación narrativa. Este tipo de investigación tiene dos características principales: el énfasis en informantes clave y las historias de vida como método principal de recolección de datos (LeCompte y Schensul, 1999: 86-87). Busqué trabajar con pocos informantes, pero con una profunda comprensión sobre su situación. 26 B. Metodología 1. Población y muestreo. Trabajé con personas que tenían características importantes para el tema de investigación: parejas casadas1 que (1) combinan agricultura de subsistencia con migración estacional2, (2) nunca han dado terrenos en arrendamiento a otras familias3, (3) viven en Lelá Chancó y (4) son beneficiarias de algún proyecto de desarrollo. Entre esta población, seleccioné una muestra cuyo tamaño pretendía recopilar suficientes experiencias de pobreza, al mismo tiempo que cada una de ellas pudiera ser analizada en profundidad. Sandelowski recomienda un mínimo de 6 participantes en este tipo de muestreo, y entre 10 y 50 entrevistas en total (1995: 182). Trabajé, entonces, con siete matrimonios, de los cuales pude entrevistar a doce cónyuges (faltó uno que vive en los EEUU y una que prefirió no participar). Al iniciar mi trabajo de campo, pretendía seleccionar la muestra preguntando a los líderes de Lelá Chancó quiénes eran los matrimonios más pobres y trabajar con los primeros que accedieran a concederme una entrevista. Sin embargo, cada vez que yo preguntaba por los más pobres, me decían «aquí todos somos pobres». Al finalizar la investigación y comprender qué significa pobreza para la población, comprobé que todos eran pobres en sus términos. Antes de esto, sin embargo, me vi obligada a tomar la decisión de cómo seleccionar la muestra. Decidí hacerlo por el método de bola de nieve. Es decir, empecé a trabajar con un matrimonio que cumplía con los requisitos y le pedí que me presentara a otras personas que llevaran al menos un año de vivir juntos (para asegurar que tuvieran experiencias qué contar). 1 No necesariamente casadas con registro municipal, sino consideradas casadas en su contexto local a través de alguna de las tres formas categorizadas por López y Metz: (1) con consentimiento paterno y ceremonia religiosa, (2) con consentimiento paterno sin ceremonia religiosa, o (3) a través del robo de la novia (2002: 123-124). 2 Según el modelo de estratificación social que propone Elías para la región ch’orti’, el grupo social menos favorecido combina estas formas de subsistencia (1999: 15). 3 Según López y Metz, las familias más favorecidas en el área tienen suficiente terreno para rentar una parte a otras familias y suelen contratar mozos para trabajar en sus terrenos (2002: 84-85). 27 Pensé que seleccionar la muestra por el método de bola de nieve sería la mejor opción porque trabajar con personas que se conocen unas con otras me permitiría complementar con mayor detalle las experiencias matrimoniales que me contaron. Sin embargo, este tipo de selección también provocó que las personas me refirieran a sus parientes y resulté trabajando con matrimonios que estaban emparentados unos con otros, a veces incluso por más de una vía (ver Figura 6 en la siguiente página). La muestra con la que trabajé me permitió generalizar los resultados a una familia extendida, a manera de estudio de caso. Dicha familia extendida no se limita a los siete matrimonios con quienes hablé, sino que toma en cuenta a personas que rodean a cada matrimonio y cuyas historias me contaron. Distintos cóyuges me contaron la misma historia porque se apropiaron de ella como una experiencia propia. Esto me permitió comparar distintos procesos de interpretación de las experiencias de pobreza a partir de comprensiones parecidas sobre el lazo matrimonial. Por otro lado, la muestra me limitó a generalizar los resultados únicamente a la familia extendida con la cual trabajé; no a toda la aldea. Es posible que muchas de las experiencias de pobreza sean compartidas por otros matrimonios de Lelá Chancó, porque sus causas son estructurales e históricas. Asimismo, lo más problable es que el resto de matrimonios de Lelá Chancó compartan las formas de comprender el lazo matrimonial, porque este entramado de símbolos proviene de una estructura social compartida por una colectividad. Sin embargo, los procesos de interpretación de las experiencias vividas y de reflexividad, son muy personales. Por lo mismo, los hallazgos relacionados a estos procesos simbólicos –la parte más importante de la investigación- no se pueden generalizar a todos los matrimonios de Lelá Chancó. 2. Métodos de recolección de datos. Los métodos de recolección de datos fueron procesos dialécticos, es decir, actividades situadas que cuentan con herramientas prácticas interpretativas específicas. El objetivo de los mismos fue recolectar episodios relacionados con la pobreza pertenecientes a diversas historias matrimoniales y narradas desde el punto de vista de la población. Realicé un trabajo de campo etnográfico que duró dos meses, durante los cuales viví con una familia del caserío Plan del Morro. 28 Fi gu ra 6 : R el ac io ne s de p ar en te sc o en tre m at rim on io s se le cc io na do s. Fu en te : E la bo ra ci ón p ro pi a. 29 Durante el trabajo de campo, dediqué una semana a conocer a cada uno de los matrimonios seleccionados. Pregunté a los miembros de la familia sobre episodios durante los cuales sufrieron las consecuencias de la pobreza (por ejemplo, períodos de escasez en los alimentos, enfermedades de los hijos, etc.) y documenté estas experiencias a través de notas de campo. Una vez tuve conocimiento sobre los acontecimientos más importantes de la historia matrimonial, personalicé el instrumento de historia de vida para cada uno de los cónyuges. Luego, realicé entrevistas abiertas en profundidad, a través de las cuales abordé en orden cronológico los episodios de la historia matrimonial identificados. Por otro lado, realicé ocho entrevistas semiestructuradas a expertos en el tema. Tomé en cuenta a tres miembros de la comunidad que tienen conocimientos profundos sobre la historia de la comunidad, dos personas que trabajan en una ONG del área, dos profesionales que realizaron investigaciones previas en el área y un empleado de la municipalidad. Tomé en cuenta las explicaciones que ellos dieron sobre la situación socioeconómica y el matrimonio para analizar los datos. Tabla 5: Resumen de métodos de recolección de datos Métodos Cantidad Informantes que proporcionan datos Notas de campo Todos dentro de la comunidad e investigadora Historias de vida 12 Cónyuges participantes en la investigación Entrevistas semi- estructuradas 8 Líderes comunitarios, trabajadores de ONG, investigadores previos y empleado municipal Fuente: elaboración personal. 3. Métodos de análisis de datos. Para contar con los datos al momento de analizarlos, gravé todas las historias de vida que pude y tomé notas sobre las cuatro de ellas cuyos colaboradores me pidieron que no los grabara. Transcribí de forma literal cada una de las entrevistas que grabé y escribí en notas de campo las entrevistas que no pude grabar, lo más pronto posible para no perder los detalles. Posteriormente, codifiqué los datos en el programa de análisis cualitativo MAXQDA según categorías que respondieron a los objetivos de la investigación. 30 Utilicé dos niveles de análisis. Primero, el nivel descriptivo me permitió caracterizar tanto las formas de comprender el lazo matrimonial como la situación socioeconómica de los matrimonios con quienes trabajé. En este nivel de análisis, utilicé un sistema de códigos temático cuya unidad de análisis fueron las historias de vida. Posteriormente, el nivel de análisis interpretativo requirió que la unidad de análisis fuera el episodio. Entonces, consideré por separado cada experiencia como un segmento de las historias matrimoniales y las codifiqué de manera que visualizaran las interpretaciones que cada cónyuge hacía con respecto de la experiencia o su comprensión personal sobre el lazo matrimonial. C. Consideraciones éticas Utilicé dos medidas sistemáticas para asegurar el respeto a la información íntima y privada acerca de los matrimonios con quienes trabajé. Durante la recolección de datos, utilicé un consentimiento informado de forma oral, aprobado por el Departamento de Antropología y Sociología. Dicho consentimiento informado es el siguiente: La siguiente entrevista es parte de la investigación de tesis que está realizando la señorita Silvia Sánchez como requisito para obtener el grado de Licenciatura en Antropología en la Universidad del Valle de Guatemala. El objetivo de la investigación es conocer las experiencias de pobreza que viven los matrimonios de Lelá Chancó. El tema es importante porque contribuirá a comprender la pobreza en el área desde una perspectiva profunda que tome en cuenta las percepciones de la población. Su experiencia es importante para la investigación, por lo que me gustaría entrevistarle. Los datos recolectados a través de esta entrevista serán anónimos, confidenciales y se utilizarán únicamente para esta investigación. Su participación no le traerá ningún riesgo y Ud. puede detener la entrevista en cualquier momento. Para recordar mejor los detalles, me gustaría grabar la conversación. Sólo la investigadora escuchará estas grabaciones. ¿Le gustaría participar? ¿Está de acuerdo con que se grabe la entrevista? Aunque ningún informante puso reparo en que incluyera su nombre real en la redacción de resultados, elegí utilizar pseudónimos. Una vez finalizada la investigación, socializaré los resultados de la investigación con los informantes clave en un evento organizado en conjunto con la Coordinadora Campesina Ch’orti’ Nuevo Día. 31 IV. SÓLO PARA IR PASANDO Es como le digo, nosotros vuelteamos sólo para el día, pero dinero para decir hacer maravillas, ¡qué! Sólo para ir pasando... (Patricia) Este capítulo está dedicado a describir la situación socioeconómica de los matrimonios en situación de pobreza. Para ello, explico las formas locales de comprender la pobreza y las complemento con información recolectada sobre las carencias que observé durante el trabajo de campo. Desde la perspectiva de los cónyuges con quienes trabajé, todos son pobres en Lelá Chancó porque todos la van pasando. Esto no significa que todas las familias tengan las mismas carencias todos los días de su vida. Tampoco quiere decir que todos tienen el mismo acceso a recursos o que no hay desigualdad dentro de la aldea. Más bien, significa que (a) los matrimonios ganan sólo para el día, es decir, sus ingresos alcanzan únicamente para cubrir necesidades de corto plazo y no hay posibilidad de inversión; (b) los hogares no están cabales porque carecen continuamente de artículos que aseguren la alimentación e higiene de la familia; (c) se espera que anualmente surja un período de escasez inevitable llamado el mal de julio; y (d) a todos les ha tocado vivir experiencias difíciles en momentos de máxima escasez. A continuación explico cada uno de estos aspectos. A. Voy ganando para el día En Lelá Chancó, ganar no es lo mismo que trabajar. El trabajo es la responsabilidad vital que tiene cada cónyuge con respecto de la subsistencia de la familia y está conformado por las actividades que corresponden a los roles paterno y materno (sembrar maíz y tortear). Por su parte, ganar es la actividad remunerada que, desde la comprensión de las familias con las cuales trabajé, complementa la subsistencia. De ahí que dichos matrimonios dedican la mayor parte de su tiempo a trabajar. Sin embargo, el trabajo no es suficiente para cubrir todas las necesidades de la familia. De ahí que es necesaria la búsqueda de ingresos. En la práctica, la mayor parte del dinero que se utiliza para la compra de artículos para el hogar -azúcar, jabón, aceite, etc.- proviene de lo que ganan los hombres de la familia como jornaleros. 32 Los empleos de jornaleros suelen estar en lugares lejanos a la comunidad1, son muy mal pagados y no están disponibles durante todas las épocas del año. Las personas a quienes entrevisté cuentan que entre octubre y diciembre la mayoría de hombres en Lelá Chancó emigra a diferentes puntos del país para ir a ganar. El empleo en las fincas, además de no cumplir con las prestaciones de ley, humilla a los trabajadores. El peor de los casos, según Antonio, es el de los ingenios de azúcar en las costas de Escuintla y Santa Rosa. Él ha ido por años a trabajar a estos lugares y me contó un poco sobre la jornada y las condiciones en las que trabajan. Todos los días se levantan a las 3:00 de la mañana para que cada quien se vista y desayunen. Les dan frijoles con tortilla. A las 5:00 ya están en los ingenios empezando a trabajar. Trabajan hasta las 11:30, cuando tienen que almorzar en 15 minutos. Les dan, de nuevo, frijoles con tortilla. Luego siguen trabajando hasta las 18:00, cuando llega el momento de almacenar la caña. Alrededor de las 21:00 han terminado el trabajo y cenan queso con tortilla. Finalmente, todos deben bañarse y lavar su ropa antes de dormir. Si alguien no lo hace, no le permiten trabajar al día siguiente. Se duermen alrededor de las 23:00 horas para hacer lo mismo al día siguiente. Les pagan Q50.00 diarios. Según Antonio, ir a ganar a las fincas es muy cansado. Él ha observado que la mayoría de hombres llora la primera vez que va, añorando su casa y a su familia. Desde su perspectiva, no es muy probable que alguien aguante más de cuatro semanas ganando en los ingenios, por el ritmo que implica el horario de trabajo y la carencia de comida. A pesar de estas condiciones laborales, el sueño de los niños es ir a ganar a las fincas. Cuando un hombre regresa a la comunidad después de esta experiencia se siente victorioso. Se le reconoce socialmente que ha ganado dinero y ahora puede aportar a su 1 Consultar López, 2001a: 82-83 para comprender cómo inició la emigración ch’orti’ a las fincas, hacia dónde suelen ir y cuáles son los principales cultivos. 33 hogar lo necesario para el gasto de un par de meses, además de comprarse ropa nueva, un sombrero o algún artículo que desee. En este contexto, las mamás -que no pueden detener a sus hijos de ir a ganar a las fincas- hacen todo lo necesario para que sus hijos se vayan a los “mejores lugares”. Por ejemplo, existe una finca en Jocotán donde contratan solamente a ocho mozos, porque la extensión no permite más empleados. En este lugar, se pagan también Q50.00 diarios pero la jornada de trabajo es más corta y dan “buena comida” (chao mein, sopas o a veces incluso pollo). Andrea le habla a su vecino -quien conoce al hijo del dueño de la finca- para que aparte a su hijo un lugar para dicho empleo todos los años. Son pocas las expectativas que tienen las personas de Lelá Chancó con respecto a conseguir otros empleos, a pesar de que varios hombres los hayan tenido. Algunos hombres, por ejemplo, me contaron que habían trabajado como ayudantes de microbús para la empresa Litegua o para un contratista individual que vive en la aldea Los Planes. Este empleo consiste en acompañar al conductor de un microbús para cobrar el pasaje, dar factura -en el caso de Litegua- y anunciar las paradas. Las jornadas duran todo el día y se trabaja por turnos, de la frontera El Florido a Jocotán o de Jocotán a Chiquimula y viceversa. En este empleo se ganan Q75.00 diarios o su equivalente quincenal, pero los jefes son muy estrictos. Orlando me contó que perdió su empleo por haber dado devuelto dinero de más accidentalmente a un pasajero. Por su parte, varios matrimonios mayores me contaron que algunos de sus hijos habían trabajado como guardianes de seguridad privada, tanto para empresas como para personas individuales. En los casos que me contaron, sus hijos ganaron alrededor de Q1,800.00 mensuales. Sin embargo, para trabajar en seguridad privada deben irse lejos de su aldea -a la capital o a Izabal, por ejemplo- y aprender el manejo de armas. Esto los pone en una situación de riesgo, porque viven en un lugar donde no conocen a nadie y están desprotegidos. El hijo de Bernardo murió cuando trabajaba en Puerto Barrios como agente de seguridad. Así me contó su historia: «Mi hijo era buenísimo para las letras. Él hizo sus dos años de servicio militar y se metió al curso de kaibil. Estuvo año, año y medio, y se salió. Se fue de seguridad a Barrios. Ahí tuvo un accidente. Ahí murió. Él estaba en la garita, como la garita hay entrada y hay salida. Lo dejaron sólo él. Él estaba dando la salida y la entrada y no se fijó. Vino un trailer para allá y otro para acá. Lo triste, seño, es cuando a uno 34 lo agarran de sorpresa. Fue por ahí de un siete de noviembre. (…) [Era] como a la una de la mañana, cuando recordé [desperté]. Cuando me habló por compadre lo conocí, “levántese, yo quiero hablar con usted”. Sólo me levanté y prendí la luz y salí. “Compadre -me dijo- va a disculpar -me dijo- pero aquí le viene algo importante: su hijo se accidentó y aquí lo traen ya”. Ay, me dio un golpe. “¿Y a dónde?”. “Ahí está, vaya a recibirlo”. Los de la empresa ya traían el cuerpo en caja. Les avisamos a los muchachos que viven aquí cerquita y lo fuimos a recibir. Lo peor es que detrás [después] de eso dicen que “mire, aquí le vamos a dar esto [de dinero]”. Ay no, uno está con aquella pena que a uno no le pasa y todavía están encima. Ay no, yo me sentí mal. Cerré la puerta y no quise recibir a nadie... aunque me resultó difícil porque para que me dieran los Q10,000.00 tuve que pagar un abogado. Lo fui a recibir y Q10,000.00 me pagaron. ¿Y qué me quedó? Como los abogados a veces le quitan el 5%, el 3% o el 1%... me quedaron como Q6,000.00, pero me alcanzó para pagar la deuda que yo tenía por él» (Bernardo). Al igual que el hijo de Bernardo, varios hombres en Lelá Chancó han prestado dos años de servicio militar mientras son solteros. Sin embargo, ser ascendido en el ejército requiere una escolaridad más alta de la que muchos tienen. A estas opciones, sin tomar en cuenta la migración a los Estados Unidos, se restringen las oportunidades de empleo que tienen los hombres de Lelá Chancó. Las mujeres tienen aún menos opciones. Varias dificultades se presentan para que una mujer salga a ganar. Según los matrimonios que entrevisté, sólo es bien visto que una mujer salga de la comunidad si deja todas las responsabilidades de su hogar cubiertas. Las mujeres casadas no suelen ir a las fincas y las mujeres solteras por lo general tampoco van porque sus papás no se los permiten. En consecuencia, suelen ir a trabajar a las fincas de café únicamente las mujeres que no tienen esposo o que son huérfanas… van porque nadie puede ir en su lugar. Sumado a esto, en las fincas, únicamente contratan a mujeres para hacer las tortillas a los jornaleros. Durante la época en la que hay más empleo en Lelá Chancó, sólo hay oportunidad para que algunas mujeres asistan en comparación con la cantidad de hombres que van. Otra opción disponible para que una mujer gane es que salga a vender. Fernanda, huérfana de papá, no fue a la escuela porque desde muy pequeña empezó a ganarse la comida. Recuerda haber crecido con su abuela, a quien acompañaba a negociar. Juntas 35 conseguían banano y pacaya en la montaña y lo iban a vender. Su abuelita, además, compraba ollas y comales en el pueblo para ir a venderlas a las aldeas. El dinero que conseguían era destinado a la compra de maíz. En realidad, los compradores de las aldeas tenían la posibilidad de conseguir el banano y la pacaya gratis. Además, si iban al pueblo, podrían comprar ollas y comales más barato de lo que los vendía la abuela de Fernanda. Sin embargo, les compraban por lástima. Patricia menciona que salir a vender en Lelá Chancó «es como que salir a limosnear va uno». Para la gente de Lelá Chancó, no tiene sentido cobrar por algo que obtuvo gratis, aunque conseguirlo haya implicado esfuerzo de su parte. Cuando alguien comparte con otra persona porciones de su propia cosecha o comida, éste es un símbolo de amistad. En este contexto, salir a vender o negociar es cobrar por el esfuerzo que en otros contextos se comparte sin cobro; por eso vender es parecido a pedir limosna. Negociar es símbolo de que la persona está pasando por un período de escasez y no se considera un trabajo digno. En esta categoría de trabajos no dignos está también hacer petate. Desde el punto de vista económico, no se paga por un petate el costo del esfuerzo que lleva. Según Patricia, un petate toma más de diez horas de trabajo para las tejedoras experimentadas, requiere fuerza en las manos y se corre el riesgo de cortarse los dedos con el filo de la hebra. Un petate se vende a Q15.00 y, tomando en cuenta que el tule costó Q10.00, el tiempo de trabajo se valora sólo en Q5.00. Hacer petate es una actividad que cada vez hacen menos las mujeres de Lelá Chancó. Entre las mujeres que entrevisté, la generación que nació durante la década de 1960 sabe hacer petate. Tanto Patricia como Lorena, Nancy y Carmen aprendieron a hacerlo desde que eran niñas y recuerdan haberlo ido a vender al pueblo más de alguna vez en su vida. Lorena incluso cuenta que la ganancia de sus petates eran los únicos ingresos de su casa hasta que se casó cuando tenía 17 años, porque su mamá no trabajaba. Las mujeres jóvenes, por el contrario, no saben hacer petate. Andrea, Fernanda y Dora nunca aprendieron y tampoco tienen los deseos de aprender. Hay petates en su casa, pero son comprados. Hay opciones de empleos para mujeres fuera de Lelá Chancó pero, al igual que los empleos en las fincas, las mujeres no suelen tomarlos porque no es socialmente aceptado que dejen su casa por períodos largos de tiempo. Las mujeres que consideran aprovechar 36 estas opciones son aquellas que han sido estigmatizadas de alguna manera dentro de Lelá Chancó. El caso de la hija de Lorena y la hermana de Andrea, son ejemplos de esta situación. La hija de Lorena estaba estudiando tercero básico cuando decidió huir de su casa con un hombre mayor que ella. Él ya había estado casado antes y es hijo de la señora que vende chicha en Ushurjá. Era un esposo abusivo. Después de dos meses de maltrato - gritos, golpes, malos tratos, etc.-, la llegaron a devolver a la casa de Lorena porque ella “no sabía hacer el oficio”. Lorena estaba muy triste cuando me contó la historia. Lo que más le dolía era reconocer que ella no le había enseñado a su hija a hacer oficio porque estaba estudiando. Después de esta experiencia, juntas decidieron que se fuera a trabajar como empleada doméstica a la capital. Leticia, la hermana de Andrea, también consideró irse a trabajar a la capital. Ella es soltera, tiene 18 años y vive en Ushurjá con sus dos hermanos pequeños (son huérfanos de ambos padres). En junio, un joven de Plan del Morro consiguió su número de teléfono y la empezó a llamar para que hablaran como amigos2, pero ella le pidió que la dejara de molestar. Ante esta reacción, él le dijo a varios jóvenes de Plan del Morro que eran novios y empezaron los rumores. Pronto las hermanas mayores de Leticia escucharon que alguien los había visto besándose en un lugar público. Se escandalizaron y llamaron a su hermano mayor, quien creyó los rumores y le pegó a su hermana. Leticia estaba triste por lo que había sucedido y tenía miedo de que, como su hermano, todos hubiesen creído los rumores. Estaba tan insegura de lo que se estaba hablando sobre ella en la aldea que consideró irse a trabajar a la capital. Al final, no lo hizo porque Andrea le recomendó que no pusiera atención a lo que otras personas decían. 2 Hablar como amigos es la forma en la que los hombres y mujeres solteros se relacionan para buscar pareja. Cuando hablan como amigos, él le expresa a ella lo mucho que le gusta a través de chiflidos en público, piropos, canciones, etc. y le pide muchas veces que sea su novia. A través del teléfono el hombre suele decirle que se van a casar y que la va a tratar bien. 37 Tanto en el caso de las mujeres como en el caso de los hombres, las posibilidades de adquirir un empleo con buenas condiciones laborales son casi nulas. Ésta falta de acceso responde a que los empleos mejor remunerados requieran un mínimo de escolaridad y estén concentrados en el área urbana de la región. Las pocas oportunidades a las que sí tienen acceso requieren sacrificar algo que es importante para ellos, como la cercanía con su familia o el cumplimiento de su rol dentro de la comunidad. En el fondo, la falta de oportunidades labores dignas es una manifestación de marginalidad, como dimensión de la pobreza: es una reducción de las posibilidades en todo sentido. Además, ir a ganar compromete la autonomía y la capacidad de decisión de las personas desde el momento en que la población deja de ver más allá de estas posibilidades y los anhelos de los niños para su futuro se limitan a salir a ganar. B. En la vida nadie está cabal Como consecuencia de acceder a empleos mal remunerados, el dinero de las familias en Lelá Chancó se utiliza únicamente para cubrir sus necesidades prioritarias e inmediatas. Ningún hogar está cabal, porque siempre suele hacer falta algún artículo importante. Durante el trabajo de campo, observé que hay ciertos artículos que las familias que visité no compran. Entre ellos está el papel higiénico, la pasta dental, el champú, las toallas sanitarias, los pañales para bebé y los desodorantes. Los artículos que encontré en las cocinas, además de los granos básicos cosechados, fueron aceite, sal y azúcar. Rara vez observé verduras o frutas. Algunas familias, como la de Andrea, consumen carne cada vez que alguien mata un pollo o un cerdo y les comparte una porción pequeña, pero esto sucedió sólo tres veces durante los dos meses que viví con ellos. A esto se refieren las personas de Lelá Chancó cuando aseguran que nadie está cabal. Los artículos disponibles dentro de un hogar rara vez son los suficientes para que toda la familia esté satisfecha a nivel de alimentación e higiene. Además, no hay posibilidad de inversión. Las personas me contaron que ninguna familia, además de las que tenían parientes migrantes, ha podido construir casa de block y lámina. Las posibilidades de comprar tierra se ven limitadas por los ingresos y las familias que no heredaron tierra para sembrar deben alquilar cada año. La siembra en 38 tierra propia, a su vez, depende del acceso a comprar abono o herbicida y no cuenta con sistemas de riego. Los hombres con quienes hablé me contaron que la cosecha suele ser de un quintal o un quintal y medio por cada tarea. Otras inversiones locales que están lejos del alcance de las familias son: ganado, carros de doble tracción y tierra para sembrar café. No estar cabal se relaciona mucho con las formas de comprender la pobreza en Lelá Chancó. Dada la carencia de posibilidades para la inversión, no se considera que dentro de la aldea existan personas ricas. Patricia explica que todos son pobres en Lelá Chancó, «...porque no va a decir uno que está rico verdad. Rico porque estamos alentados, miramos, oímos...¡qué riqueza! Verdad, pero decir que vamos a tener dinero, no tenemos dinero. O que decir que estamos cabal con todas las cosas, tampoco, porque [hay] cositas que hacen falta...». No estar cabal es un recordatorio constante de que algunas de sus necesidades no han podido ser cubiertas. Este recordatorio puede ocasionar tristeza o dolor, pero se convierte en una situación cotidiana. Si en determinado momento hubo acceso -por ejemplo- a comer carne, la conciencia de no estar cabal recuerda que dicha carne no estará siempre disponible y que, además, no hay ingredientes con qué cocinarla (como tomate o cebolla). El no haber tenido nunca acceso a determinados recursos, provoca que algunas personas los describan como inalcanzables o imposibles. «Basta con eso, les digo yo [a sus nietos], porque de todas maneras uno no puede ansiar cosas que no pueden pasar: es pecado...» (Patricia). Como menciona la ODHAG, en un contexto de pobreza las tristezas cotidianas se toleran o se asumen como fatalidades porque la reducción de las posibilidades provoca en las personas una impotencia para hacer de su vida un proyecto propio (2009: 48). El comentario de Patricia surge de ese sentimiento de impotencia. No estar cabal es una cotidianidad que se admite poco a poco hasta darse por sentada, hasta asumirse como 39 parte de la forma de vida de la aldea. Aparte de esta cotidianidad, sin embargo, existen momentos en los cuales la pobreza es más tangible. C. El mal de julio «Cada verano se produce un empobrecimiento de la dieta cotidiana que es conocida como la época de las “tortillas con sal” (...). Los “tres tiempos” de la comida se reduce a la ingestión de unas tortillas que en muchas ocasiones son aderezadas solo con sal aunque a veces se acompaña de un poco de frijol y café. La variabilidad se reduce, pero también lo hace la cantidad de comida y es frecuente que el número de tortillas que se ingieren disminuya. La pobreza de la dieta es asumida como cotidiana, incluso en ocasiones parece que se trata de un hecho esperable, como si se tratase de un tiempo que hay que pasar, con mayor o menor fortuna, todos los veranos. En el discurso local, estos períodos no son conceptualizados como hambruna» (López y Mariano, 2006: 220. Cursivas propias). En varias aldeas de la región ch’orti’, Lelá Chancó incluida, el empobrecimiento anual de la dieta que mencionan López y Mariano es llamado mal de julio. Tal y como mencionan los autores, éste es un acontecimiento que la población espera porque sucede todos los años. Ramírez describe el mal de julio como un período de agudización de la inseguridad alimentaria nutricional que empieza en junio y termina en septiembre. Desde su perspectiva, éste período se puede explicar por el agotamiento de las reservas de alimentos y la escasez laboral y de ingresos (2009: 72-74). Los matrimonios con quienes trabajé me contaron que el maíz se siembra en la región a medidados de mayo para empiezar a cosecharlo a partir de septiembre, y el frijol se siembra en septiembre para cosecharlo en diciembre y enero. Las reservas de estos granos básicos suelen durar de hasta febrero o marzo del año siguiente. Asimismo, de octubre a diciembre existe la oportunidad de ir a ganar. Este dinero alcanza para que las familias compren algunos quintales de maíz que les ayuden a sobrevivir por un par de meses. Para junio, se han acabado las reservas alimenticias y ya no hay oportunidad de salir a ganar (ver Figura 7 en la siguiente página). Tanto Vivero (2011) como Ramíez (2009) coinciden que las mayores consecuencias del mal de julio se observan en el bajo peso de los niños y el aumento de las enfermedades. 40 Mi trabajo de campo, que inició a principios de junio y terminó a finales de julio, coincidió con la primera parte del ciclo de escasez de alimentos. En junio no noté grandes diferencias en la dieta con respecto de diciembre de 2011. Cuando visitaba familias temprano en la mañana o a medio día, las mujeres solían compartir conmigo el desayuno o almuerzo. A lo largo del trabajo de campo, comí suficientes tortillas con frijol, caldos, salchichas con tomate y huevos. Para julio, sin embargo, empecé a notar que las familias con las cuales trabajé estaban preocupadas porque les quedaban reservas de alimentos para poco tiempo. Para agosto y septiembre, cuando visité a algunas de las familias después de mi trabajo de campo, noté un cambio en el menú: ya no había huevos ni salchicha en ningún hogar. Más de un hogar empezó a consumir hierbas cocidas y en una ocasión me sirvieron café sin azúcar. Para finales de septiembre, ya había cosecha de maíz verde y aprendí diversas formas de preparar el elote tierno. Sin embargo, los padres y madres me empezaron a contar que el invierno empezaba a afectar la salud de los niños. En efecto, muchos tenían tos y les faltaba el apetito. Los matrimonios con quienes trabajé me explicaron que este año el mal de julio llegó más tarde y menos severo que otros años. Figura 7: Períodos del año en que los hogares recurrentemente padecen disminución en sus reservas alimenticias y en el acceso económico a los alimentos en Camotán. Fuente: Vivero, 2011. 41 Lo más importante de rescatar a partir de este período de escasez anual es que, además de ser una realidad cíclica causada por la falta de reservas alimenticias e ingresos, es una forma local de comprender la pobreza. Al igual que sólo irlo pasando, el mal de julio es la expectativa que tiene la población de enfrentarse a situaciones adversas al momento de alimentar a su familia. Este período de escasez demuestra la vunerabilidad de la población, como una dimensión de la pobreza que viven. El mal de julio no es más que la incapacidad de respuesta ante momentos crisis y la falta de herramientas para prepararse ante situaciones de riesgo. El mal de julio es la peor de las fatalidades porque, además de no poder evitarse, es cíclica. Cada año, las familias saben lo que les espera. D. A mí me ha tocado Muchas familias en Lelá Chancó han vivido algún tipo de emergencia; por ejemplo, una enfermedad agravada o un embarazo con complicaciones. Cuando esto le sucede a una familia que está pasando por un período de carencias de recursos, el evento fácilmente los hace pasar por períodos de escasez extrema en los que se ve comprometida la salud y bienestar de la familia. Tal es el caso de Fernanda, quien quedó embarazada en abril de 2007, año que recuerdan como uno de los peores con respecto del mal de julio. Durante los primeros cuatro meses de embarazo, Fernanda comió sólo dos tiempos al día con tortillas y frijol. Ella no se vio gorda3 sino hasta el séptimo mes de embarazo, justo antes de su labor de parto. Byron, su único hijo, pesó 4 libras al nacer. Desde pequeño, Byron ha estado siempre expuesto a enfermedades. Fernanda menciona, «Cuando hay trabajo, [Orlando, su esposo] trabaja. Pero cuando no hay trabajo, no trabaja porque no hay donde y a veces no alcanza para comprar el maíz. A veces una aguanta hambre estando embarazada. A mí me ha tocado…» (Floridalma). A todos les ha tocado sufrir episodios de carencias, necesidad o tristezas en algún momento de su vida. Todas las familias pueden contar de la vez que estuvieron en el hospital por un niño enfermo, tuvieron que enterrar a alguien, perdieron la cosecha, etc. 3 La expresión que utiliza la población para decir que una mujer está embaraza es está gorda. 42 Ser pobre es una incertidumbre que todos en la aldea tienen. Quien vivió con carencias hace unos meses, puede estar hoy un poco mejor; y quien hoy está mejor puede sufrir mañana. Dentro de este contexto, sin embargo, también es cierto que algunas familias experimentan momentos de escasez menos frecuentemente que a otras. A continuación explicaré cómo los matrimonios con quienes trabjé explican que una familia esté más expuesta que otras a experiencias de pobreza. 1. Los hogares percibidos como más vulnerables. Según la percepción de los matrimonios a quienes entrevisté, las familias en las que hace falta un hombre trabajador son más propensas a experimentar períodos de escasez. Las mujeres sin esposo -abandonadas o viudas- y las mujeres con un esposo que toma chicha son las que más sufren porque no hay fuentes de empleo para ellas. Su vida es todos los días una supervivencia con pocos recursos. Tal fue el caso de Andrea por varios años. En el 2008, su esposo se fue a los Estados Unidos. Para ese entonces, su hijo mayor estaba por cumplir 11 años y ella estaba embarazada de su hija más pequeña. Además de ellos, tiene tres hijos más. Ella no quería que su esposo se fuera porque no habría quién trabajara la milpa si él no estaba. Sin embargo, él estaba empeñado en irse. Meses después, Andrea se enteró de que su esposo había llegado a los Estados Unidos. Sin embargo, él sólo le envío Q300.00 en dos ocasiones y después de ese momento dejó de llamarla. Pronto, le llegaron noticias de que le estaba yendo muy mal a él en los Estados Unidos. Los últimos cuatro años, Andrea estuvo manteniendo a sus hijos con recursos proporcionados por sus familiares e instituciones con proyectos que apoyan a las familias con más carencias. Durante el primer mayo que estuvo sola, contrató mozos para trabajar la tierra. Sin embargo, como les pagaba por día, ellos hicieron el trabajo en más tiempo y ella no volvió a contrarlos más. Fue hasta finales del año pasado que su hijo mayor empezó a ir a trabajar a las fincas y la situación mejoró un poco. Cuando le pregunté a Andrea qué hacían las otras mujeres solas para contratar mozos, me respondió que una mujer sola -ya fuera abandonada o viuda- no permanecía sola por mucho tiempo. Regresar a la casa de sus padres y volverse a casar son opciones 43 que considera una mujer sola para superar el período de escasez. Después de haber sido abandonada por su esposo, sin embargo, Andrea eligió seguir viviendo en su casa y aprendió formas alternativas de asegurar la supervivencia de su familia, como participar en proyectos de instituciones y estrechar los lazos tanto con sus hermanos y hermanas como con la familia de su esposo. Esto le ha permitido tener un grado de independencia y autonomía que las mujeres por lo general no alcanzan en Lelá Chancó. 2. Los hogares percibidos como menos vulnerables. Los matrimonios con quienes trabjé me explicaron que las familias que casi no sufren son dos: aquellas que tienen un familiar en los EEUU que envía remesas y las que ya tienen varios hijos - hombres- grandes. Las familias que tienen bastantes hijos tienen la ventaja de contar con más fuerza de trabajo. Llega un momento, cuando ellos ya empezaron a trabajar pero todavía no han construido su propia casa, en que la familia tiene bastantes ingresos. Como menciona Andrea, «algunos se logran mejorar, pero hasta que sus hijos varones ya están grandes porque van a ganar». Este es el caso de Víctor, quien tuvo que esforzarse mucho durante su niñez y adolescencia porque quedó huérfano de pequeño. Sin embargo, ahora que tiene varios hijos grandes, puede descansar porque sabe que varios de ellos ganan dinero. Por el contrario, el que nunca tuvo hijos debe seguir esforzándose incluso cuando es mayor. Patricia menciona que actualmente a ella le está costando la vida «como aquel que nunca tuvo hijos» porque aunque tiene varios, ellos no le envían dinero desde los EEUU y tampoco trabajan las tierras que pertenecen a su marido. Por su parte, las familias que tienen algún familiar en los EEUU que les envía remesas cuentan con una cantidad de dinero mensual que de ninguna forma podrían conseguir trabajando en Guatemala. A estas familias les pertenecen las pocas casas de block y las refrigeradoras que hay en Lelá Chancó. Ellos, a diferencia del resto de la aldea, pueden comprar verduras y pan, por ejemplo. Además, tienen papel higiénico en sus casas y compran ropa varias veces al año. Es por esto que muchos de los jóvenes sueñan con irse a los Estados Unidos. Sin embargo, este sueño puede tener consecuencias negativas. Varios jóvenes que migran a los Estados Unidos desde Lelá Chancó han caído en un círculo vicioso de ganar dinero para beber alcohol. Tal es el caso de los tres hijos 44 de Patricia que están en los Estados Unidos. De ellos, ninguno le llama o le envía dinero. Bernardo explica así el sueño a migrar de los jóvenes: «Da mucha ilusión a veces el dinero, como que le pone a uno triste. Yo tengo unas mis familias por aquí que se fueron y ¿qué han hecho? Sólo matándose en trabajar sólo para orinarlo. No tiene cuenta. Y así hay mucha gente perdida porque ganan pero como allá dicen que el licor es barato (...) Tengo un sobrino que él se anduvo arrastrando unos 3 años allá sólo tomando hasta que sintió que ya se moría y lo dej