ESTRUCTURA J-107 SITIO ARQUELOGICO EL BAUL SANTA LUCIA COTZUMALGUAPA, ESCUINTLA GUATEMALA BIBLIOTECA D _ UMIVERSIDAD DEI VALLE DE GUATEMALA UNIVERSIDAD DEL VALLE DE GUATEMALA. FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES. ESTRUCTURA J-107 SITIO ARQUEOLOGICO EL BAUL SANTA LUCIA COTZUMALGUAPA, ESCUINTLA GUATEMALA ROLANDO ROBERTO RUBIO CIFUENTES Trabajo de investigación presentado para optar al grado académico de Licenciado en Arqueología GUATEMALA 1986 11 ‘0.Bo. : (f) cz-L(-cx) cee Doctora Marion Popenoe de Hatch Asesor Tribunal: ) (f) cee• Doctora Marion Popenoe de Hatch (f) Edwin M. Shook (f) ecto/ Frico Fahsen Fecha de aprobación: 8 de agosto de 1986 A mís padres, a Sonía María, Andrés José, y a Doctora Marion de Hatch. CONT EN I IDO Páginas I. INTRODUCCION 1 II. GEOGRAFIA Y ECOLOGIA 3 III. ETNOHISTORIA 11 IV. METODOLOGIA 29 V. OPERACIONES J-78 Y J-83 43 VI. OPERACION J-107 49 VII. ANALISIS CERAMICO 79 A. Vajilla Amatle 85 B. Vajilla Tiquisate 93 C. Vajilla Color Amarillo-Chocolate 99 D. Vajilla Negro sobre Blanco 107 E. Vajilla Negro sobre Ante 111 F. Vajilla Plomizo San Juan 115 G. Vajilla Rojo sobre Ante 119 H. Vajilla Rojo sobre Negro y Ante 125 I. Vajilla Rojo sobre Crema 131 J. Vajilla Café-Negro Pulido 135 VIII. ARTEFACTOS ESPECIALES 141 IX. DISCUSION Y CONCLUSIONES 149 X. BIBLIOGRAFIA 167 LISTA DE TABLAS Tabla Página 7.1 Distribución de bordes Amatle Ware 89 7.2 Distribución de cuerpos Amatle Ware 90 7.3 Distribución de bordes Tiquisate Ware 96 7.4 Distribución de cuerpos Tiquisate Ware 97 7.5 Distribución cuerpos Amarillo-chocolate Ware 101 7.6 Distribución de bordes Amarillo-chocolate Ware 102 7.7 Distribución de cuerpos Negro sobre blanco Ware 108 7.8 Distribución de bordes Negro sobre ante Ware 113 7.9 Distribución de cuerpos Negro sobre ante Ware 113 7.10 Distribución de bordes Plomizo San Juan Ware 117 7.11 Distribución de cuerpos Plomizo San Juan Ware 117 7.12 Distribución de bordes Rojo sobre ante Ware 121 7.13 Distribución de cuerpos Rojo sobre ante Ware 122 7.14 Distribución de bordes Rojo sobre negro y ante Ware 127 7.15 Distribución de cuerpos Rojo sobre negro y ante Ware 128 7.16 Distribución de bordes Rojo sobre crema Ware 133 7.17 Distribución de cuerpos Rojo sobre crema Ware 133 7.18 Distribución de bordes Café-negro pulido Ware 137 7.19 Distribución de cuerpos Café-negro pulido Ware 137 7.20 Distribución porcentual de la cerámica de la estructura de la operación J-107 140 9.1 Distribución porcentual de cerámica en los grupos ACERA-SUPERFICIE y ACERA-ESTERIL 154 I i LISTA DE FIGURAS Figura 2.1 2.2 2.3 Mapa de la República de Guatemala Mapa del Departamento de Escuintla Mapa de la Cuenca del Río Coyolate Páginas 6 7 7 4.1 Croquis de El Baúl (área central) 41 6.1 Corte hipotético de muro y techo (J-107) 55 6.2 Planta para localizar las operaciones de la estructura J-107 75 6.3 Planta y Corte Estructura J-107 77 LISTA DE FOTOGRAFIAS Fotografía Página 4.1 Aérea del área norte de Santa Lucía Cotzumalguapa 37 4.2 Aérea del área central de El Baúl 39 5.1 Operación J-78 45 5.2 Operación J-78 47 6.1 Operación J-107 63 6.2 Operación J-107 65 6.3 Operación J-107 67 6.4 Operación J-107 69 6.5 Operación J-107 71 6.6 Operación J-104e 73 6.7 Escultura pescado de la operación J-83 145 6.8 Escultura miscelanea 147 LISTA DE DIBUJOS Dibujos Página 7.1 Perfiles Amatle Ware 91 7.2 Perfiles Tíquisate Ware 98 7.3 Perfiles Amarillo-chocolate Ware 103 7.4 Perfiles Amarillo-chocolate Ware 104 7.5 Perfiles Amarillo-chocolate Ware 105 7.6 Perfiles Negro sobre blanco Ware 109 7.7 Perfiles Negro sobre ante Ware 114 7.8 Perfiles Plomizo San Juan Ware 118 7.9 Perfiles Rojo sobre ante Ware 123 7.10 Perfiles Rojo sobre ante Ware 124 7.11 Perfiles Rojo sobre negro y ante Ware 129 7.12 Perfiles Rojo sobre crema Ware 134 7.13 Perfiles Café-negro pulido Ware 138 9.1 Calco decoración vasija N. 0223 MPV-UFM 160 9.2 Calco decoración vasija N. 0225 MPV-UFM 160 _ I NT IZO DUCC 2 0 I\T El área arqueológica de Santa Lucía Cotzumalguapa se ha considerado hasta el momento como el área donde se encuen- tran los sitios arqueológicos de Bilbao, El Baúl y El Casti- llo los cuales, según los estudios realizados durante las últimas cuatro décadas, llegaron a su esplendor durante el periodo Clásico Tardío (600-900 d.C.). Característica muy especial de esa área es el estilo de la escultura, la cual da muestras de una influencia proveniente del área que hoy en día forma parte del territorio mexicano; sin embargo, es- te contacto no es posible entenderlo totalmente hasta el mo- mento. Es interesante notar que la influencia mexicana en la escultura no se refleja en la cerámica, o al menos no se en- cuentra dentro de la muestras que se obtuvieron en las ex- cavaciones que llevó a cabo el Proyecto de investigación ar- queológica El Baúl de la Universidad del Valle de Guatemala, cuya dirección estuvo a cargo de Doctora Marion Popenoe de Hatch. Las excavaciones científicas llevadas a cabo antes del PIAB, son la de Parsons en el sitio arqueológico de Bilbao y la de J. Thompson en el Baúl. Ambas excavaciones se realiza- ron en áreas donde habla vestigios de estructuras y por lo tanta dieron evidencia de la acción social desarrollada den- tro de un contexto presumiblemente ceremonial. Uno de los propósitos del PIAB fue el de llevar a cabo excavaciones en el área periférica al centro ceremonial identificado por Thompson en el Baúl, un área donde no hubiera evidencia de alguna estructura, para conseguir información del tipo de actividad social que se llevaba a cabo en los alrededores de los centros ceremoniales. La excavación fue complementada por recorridos y reco- lecciones de superficie en los alrededores de El Baúl, obte- niendose como resultado la hipótesis de que durante un mo- mento dado, dentro del período Clásico Tardío, los sitios arqueológicos de Bilbao, El Castillo y El Baúl formaron par- te de un mismo complejo habitacional. Los resultados obtenidos por el Proyecto de investiga- ción arqueológica El Baúl, en ningún momento tratarán de ge- neralizarse para el área de Cotzumalguapa, ya que unicamente se analiza una parte de una estructura posiblemente residen- cial y los artefactos relacionados con ella. Deseo dar las gracias a todas las personas e institucio- nes que de una u otra forma colaboraron con este proyecto, especialmente a la Universidad del Valle de Guatemala, Em- presa El Baúl, S.A., Instituto de Antropología e Historia, Museo Popol Vuh de la Universidad Francisco Marroquín, Edwin M. Shook, Edgar Luis Torres, Michael Love y Alfredo Méndez. 2 Ti. GEOGRAFTA Y E(D1.-CDTA Santa Lucia Cotzumalguapa es un municipio del Departa- mento de Escuintla que se localiza al sur de la República de Guatemala, con una ubicación de Latitud 14° 19' 48" y una Longitud de 91 ° 01' 30". Su altura con respecto al nivel del mar según el banco de marca de la Dirección General de Cami- nos, en el parque de la Cabecera Municipal, es de 355.72 me- tros. El município tiene una extensión territorial de 432 kilómetros cuadrados y colinda al norte con el municipio de Yepocapa (Departamento de Chimaltenango), al este con los municipios de La Democrácia, Siquinalá y Escuintla (Departa- mento de Escuintla), y al oeste con el município de Tiquisa- te (Departamento de Escuintla) y Patulul (Departamento de Suchitepéquez). Geográficamente se puede decir que Santa Lucía Cotzumal- guapa se localiza en la boca costa del Pacifico, la cual se- gún Parsons (1967:22) puede definirse como una zona inclina- da al pie de las montañas y cuya elevación oscila entre los 200 y 1000 metros sobre el nivel del mar. Santa Lucía Cotzumalguapa se encuentra en una zona de Bosque Muy Húmedo Subtropical (cálido), (De la Cruz, 1982: 22). Esta zona de vida cubre en la Costa Sur una franja de 40 a 50 kilómetros de ancho que va desde México hasta Orato- rio y Santa María Ixhuatán en el Departamento de Santa Rosa (Guatemala). Las condiciones climáticas son variables por la influencia de los vientos. El régimen de lluvias es de mayor duración que en el resto del país, por lo que influyen gran- demente en la composición floristica y en la fisonomía de la vegetación. El patrón de lluvia varia entre 2,136 y 4,327 mm promediando 3,284 mm de precipitación total anual. Las bio- temperaturas van de 21 grados a 25 grados C y la evapotrans- piración potencial puede estimarse en promedio de 0.45. Los terrenos de esta zona de vida son de topografía des- de plana hasta accidentada, con una elevación que varia de 80 a 1,600 msnm. La vegetación natural es una de las más ri- cas en su composición floristica, encontrando: Corozo (Scheelea preusii) Volador (Terminalia oblonga) Conacaste (Enterolobium cyclocarpus) Puntero (Sickingia salvadorensis) Mulato (Triplaris melaenodendrum) Palo Blanco (Cybistax donnell-smithii) Los cultivos principales son: Caña de Azucar (Saccharum officinarum) Café (Coffea arábica, L.) Citronela (Andropogon nardus) Cacao (Teobroma cacao) Maíz (Zea mais) Banano (Musa sapientum) Naranja (Citrus aurantium) 4 5 González (1974:302-314) reporta entre la fauna que exis- te o bien existió cuando las condiciones de la vegetación eran favorables para su existencia, las siguientes especies: Puma (Puma concolor maYensis) Jaguar (Pantera onca) Mico (Ateles geoffroYi) Mapache (Prociyon lotor dickeyi) Micoleón (Potos flavus) Venado (Odocoileus virginianus) Tecolote (Buho virginianus. Scl.) Clis clis (Tinnunculus Sparverius, Scl.) Rey zope (Gypagus Papa, vieillot) Pajuil (Clax globicera, L.) Pava (Penelope purpuranses. Wagl.) Guira (Zenaidura carolinansis) Loro (Brogesys jugularis, Mus. Brit.) Iguana (Iguana rhinolopha, Wieg.) Coral (Coronella godmani, Gunth.) Zumbadora (Coronella decorata, Gunth.) Hidrográficamente, Santa Lucía Cotzumalguapa se localiza en la cuenca del río Coyolate, la cual en su nacimiento está limitada al norte por la cuenca del río Motagua, al oeste por la cuenca del río Madre Vieja, al este por la cuenca del río Achiguate y la cuenca del río Acomé, y al sur por el Océano Pacifico. González (1974:145-146) localiza la cuenca del río Coyolate entre los paralelos 13° 30' y 15° 00' lati- tud norte y los meridianos 90° 45' y 91 ° 30' longitud oeste. La cuenca es bañada por los ríos Chinamayá, Tezacan, Xetzaj, Panimacoc, Xayá, Pantaleón, Pacayá y Macalate. El río Coyo- late nace con el nombre de río Zetzac, a 3.7 kilómetros al nor-oeste de Tecpán Guatemala (Departamento de Chimaltenan- go), a una altura de 2,874 metros sobre el nivel del mar. Figura 2.1 MAPA DE LA REPUBLICA DE GUATEMALA. MEXICO OCEANO ATLANTICO 6 o Guatemala 5 ,--- HONDURAS ESCUINTLA EL SALVADOR OCEANO PACIFICO a o Figura 2.2 MAPA DEL DEPARTAMENTO DE ESCUINTLA ',kan Fuego Volcan Pacaya APA ©Escuintla o o '1 a- OcEANo PACIFICO Sor lose Figura 2.3 MAPA DE LA CUENCA DEL RIO COYOLATE OCÉANO PACIFICO 7 XXX_ ETNOMTSTORTA_ A. DATOS SOBRE GRUPOS LINGUISTICOS EN LA COSTA SUR. En vista del hecho de que el estilo escultural Cotzumal- guapa ha sido comunmente atribuido a intrusiones mexicanas, es importante examinar los documentos del periodo Colonial temprano para encontrar evidencia de los grupos lingüísticos que estaban presentes en el área durante la época de la Con- quista española. Es claro, por supuesto, que las fuentes etnohistóricas tratan principalmente sobre las relaciones .:ue existieron durante los periodos Postclásico Tardío y Proto- histórico, mientras que la ocupación en El Baúl data de no más tarde que el periodo Clásico Tardío. Sin embargo, con el objeto de evaluar las especulaciones e hipótesis propuestas con respecto a la secuencia prehistórica de los eventos, es necesario revisar los datos sobre los cuales se basan estas ideas. La etnohistória del área que actualmente ocupa Santa Lu- cía Cotzumalguapa es, hasta el momento, un tanto ambigua Y oscura. A pesar de que la hipótesis sobre que en esta área de la Costa Sur hubo en tiempos prehispánicos una ocupación "pipil", hasta el momento no se ha encontrado una clara evi- dencia arqueológica que pueda comprobar fehacientemente este hecho. Desafortunadamente, los documentos coloniales del si- glo XVI no mencionan la lengua hablada en la zona de Santa Lucía Cotzumalguapa, aunque describen con algún detalle a los grupos étnicos al oeste y este de esta zona. Sin embar- go, posteriormente, al final del siglo XVII Vázquez (1937: 111) reporta que "Ziquinalá" y Cotzumalguapa eran "cacaota- les" poseidos por los señores de Tecpán-Guatemala, estos son los Cakchiqueles. En 1740 Crespo (1935:10) informa que "Qui- chel" (probablemente significando Cakchiquel) era hablado en el área, y en 1770 Cortés y Larras (1958:289) registra a la parroquia de Santa Lucía "Cusumaluapam" como hablante de Cakchiquel. Una de las referencias más tempranas sobre las divisio- nes lingüísticas de la Costa Sur de Guatemala se encuentra en una carta escrita en 1576 al rey de España por el Licen- ciado Dr. Don Diego García de Palacio, Oidor de la Real Audiencia (1985:23-24). En ella él discute las lenguas habladas en "Suchitepéquez" y "Guahutemala", sin hacer una mención específica del área de Santa Lucía Cotzumalguapa. La Relación de Zapotitlan y Suchitepéquez, compuesta en 1579 (Estrada 1955:68-84) indica que en el período colonial tem- prano.Suchitepéquez y Zapotitlán formaban juntos un territo- rio que se extendía de Patzún al Río Tilapa. El limite este, incluyendo San Antonio Suchitepéquez, es una zona lingüísti- ca Zutuhil. La Relación de los Señores de Atitlán (Anónimo 1952:435), escrito en 1571, indica que los Zutuhiles contro- 10 11 laban una cuña en la tierra costera, inmediatamente al sur del lago de Atitlán, la cual incluía San Bartolomé, San An- drés, San Francisco y Santa Bárbara, siendo de esta zona donde los señores de Atitlán (que eran los Zutuhiles) obte- nían su cacao. Un poco más tarde Vázquez (loc. cit.) reporta que San Antonio Suchitepéquez era un "cacaotal" de los Se- ñores de Atitlán. Un documento Zutuhil todavía existe, y fue escrito en San Antonio Suchitepéquez en 1712 (Crespo 1956: 12). En 1770 Cortés Y Larraz (op. cit.:275) comenta que "el idioma materno es sutugil, pero les han introducido también algunos forasteros el kakchiquel y kiche y muchos hablan también el castellano". El territorio hacia el oeste, más allá de San Antonio Suchitepéquez parece haber estado en manos de los Quiché. El Título de la Casa Ixquín-Nehaib (Recinos 1937:71) indica que bajo el reinado de dos principales antiguos Nehaib y Quebec, los Quichés habían conquistado (por el año 1,300 d.C.) una gran área que incluía Quezaltenango y Zunil, territorio an- teriormente en posesión de los Mames (ibid.:74). Con el so- berano Quicab, quien gobernó entre 1425 y 1475 de acuerdo con Carmack (1981:122), los quichés aseguraron toda la zona costera desde mazatenango (probablemente al este tan lejos como el río Nahualate), Y hacia el oeste hasta los ríos Sa- malá, Nil y Ocós, un área que ellos dicen haber tomado de los Achies (Recinos op. cit.:78). La lengua e identidad ét- nica de los Achies es incierta, la palabra "achi" en Quiché 1.7 Cakchiquel simplemente significa "hombre". Las palabras "nimak achi" (literalmente "gente grande", de acuerdo con Carrasco (1967:264)), fueron usadas para referirse a los su- jetos pagadores de tributo conquistados por los quichés, o "un extrangero avecindado siervo o cliente de los señores Y caciques Quichés". Sin embargo, Thompson (1948:10) es de la opinión de que los cronistas tempranos agrupaban juntos a los Quiché, Cakchiquel y Zutuhil bajo el término común Achi. Un documento Mam que data de 1583 refiere a los Quichés como "Achies de Utlateca" (Crespo 1956:10). En la carta de García de Palacio para el Rey de España mencionada anteriormente, se afirma que las lenguas habladas en Suchitepéquez eran Mamey, Achi, Cuautemalteca, Chienante- ca, Hutateca y Chirichota. Mamey probablemente es la lengua Mam. A pesar de que no podemos estar seguros respecto a la identidad del Achí, podemos razonablemente asumir de que no era una lengua extranjera para el grupo Quiché-Cakchiquel, esto es, no era un dialecto mexicano u otra lengua no-Maya. "Cuahutemala" indudablemente se refiere a la lengua Cakchi- quel de Tecpán-Guatemala (Iximché), y "Hutateca" al Quiché de Utatlán (Utatleca). Las otras dos lenguas listadas, Chi- nanteca y Chiritoga, permanecen sin identificar. 12 13 Garcia de Palacio omite el área de Cotzumalguapa en su reporte, pero discute la región al este de ésta. Nos informa que en la costa de Guazacapán y entre los Izalcos (en el oeste de El Salvador) las lenguas eran Popoluca y Pipil. El nombre pipil fue aplicado al dialecto Nahuatl de la Costa Sur, con su capital en Escuintla. Popoluca fue un término que significaba "extrangero de otra nación y lengua" (García de Palacio 1985:11 nota al pie de página), y del cual pode- mos inferir que la lengua no era ni dialecto Maya ni Nahuatl sino posiblemente Xinca u otra lengua centroamericana. Cor- tés y Larraz (op. cit.:233), por ejemplo, habla de "xinca popoluca" como una sola lengua. Alvarado, en su carta a Cor- tés (1934:277) menciona que después de haber conquistado Es- cuintla fue hacia Atiepac (Atiquipaque) en donde encontró un grupo diferente de personas que hablaban una lengua que él no reconocía. En fuentes posteriores (Crespo op. cit.:12-13; Cortés y Larraz op. cit.:225-238) los pueblos de Guazacapán, Taxisco, Tacuilula y Guanagazapan son identificados como ha- blantes de Xinca. A inicios del siglo XIX, los Xinca recla- maron este territorio como de su propiedad por derecho de descender de sus primeros ocupantes, que fueron referidos como "Changuines" (Del Busto 1962:131). A pesar de que las divisiones lingüísticas de la Costa Sur de Guatemala durante el Postclásico Tardío y tiempos co- loniales tempranos podrían no tener relación directa con las del período Clásico, no obstante es útil considerar la evi- dencia etnohistórica para evaluar la opinión de Thompson (1948:12) y otros que piensan que durante una época Cotzu- malguapa fue un centro mexicano o pipil. Thompson basó su idea en la información proveída por las tradiciones quichés preservadas en Fuentes y Guzmán(1938:t.2:51-59) en las que los pueblos de Zamayaque Y Patulul una vez pertenecieron a los Zutuhiles, pero fueron capturados por los Quiché y sus alia- dos los Cakchiqueles. En esta guerra los pipiles fueron aliados de los zutuhiles, lo que sugirió a Thompson que sus tierras debieron estar adyacentes. Entonces el concluyó que Cotzumalguapa debió haber estado localizada dentro de la zo- na pipil de Escuintla. Sin embargo, no existe evidencia de que los pipiles residieron alguna vez en El Baúl, y parece ser que Thompson pudo haber estado influenciado en esta con- clusión por su firme creencia de que las esculturas de Cot- zumalguapa eran puramente mexicanas en estilo. Podria tam- bien argumentarse, en base de la evidencia a la mano, que el área alrededor de Santa Lucía Cotzuamalguapa era hablante de Cakchiquel (o Quiché-Cakchiquel), formando una cuña entre la Zutuhil al oeste y la Pipil de Escuintla al este, oponiendo- se con cada una en los límites territoriales. Esta idea tie- ne un poco de apoyo en las cartas de Alvarado en donde indi- 14 15 ca que había animosidad entre los Cakchiqueles por un lado y los Zutuhiles y Escuintlanos en el otro. La Relación del Pueblo de Atitlán (op.cit.:436) también dice que allí hubo muchas batallas entre los Zutuhiles y Cakchiqueles. Un punto más profundo para ser considerado es la razón para la difusión del estilo escultural Cotzumalguapa hacia áreas de los valles de tierras altas de Antigua y Chimalte- nango. Si la hipótesis de Thompson y otros es aceptada, esto implica que la influencia Pipil penetró dentro de la zona de tierras altas al norte de Cotzumalguapa, para lo cual no existe evidencia cerámica ni lingüística. Parece posible que el estilo pudo extenderse de las tierras bajas a la zona de tierras altas a través del contacto entre grupos lingüística y étnicamente relacionados, siendo estos Quiché-Cakchiqueles (antes de la separación de ambos) u otros dialectos Mayas de la región. El problema de la relación del estilo escultural Cotzu- malguapa con la influencia de Teotihuacán como lo propuso Parsons (1969:138) es una materia posteriormente desarrolla- da en este trabajo. Sin embargo, aún si ésta hipótesis es aceptada, la lengua asociada no pudo ser Nahua. De acuerdo con los análisis lingüísticos (Kaufman 1976:113), la lengua Nahua no entró al valle de México sino hasta el final del Clásico Tardío o principios del Postclásico Temprano. B. ESPECULACIONES SOBRE EL ORIGEN DE LA MIGRACION PIPIL. La información mas temprana que se tiene de la presencia de los pipiles en esta zona la brinda García de Palacio (1983:23-24, 72, 79), pero es necesario tomar en cuenta que esta información es indirecta, ya que García de Palacio no Pasó por el área de Cotzumalguapa durante su viaje en 1576. Luego, Torquemada (1975:331-332) menciona los pipiles en su obra escrita a principios del siglo XVII, notando que el lu- gar de origen de la migración pipil fue en México: "Según se platica, entre los Naturales de esta Tierra, maiormente los Viejos, dicen, que los In- dios de Nicaragua, y los de Nicoya (que por otro Nombre, se dicen Magnes) antiguamente tuvieron su Habitacion en el Despoblado de Xoconochco, que es en la Gobernacion de Mexico. Los de Nicoya, de- cienden de los Chololtecas. Moraron ácia la Sierra la Tierra adentro; y los Nicaraguas, que son de la de Anahuac, Mexicanos, habitaban ácia la Costa del Mar del Sur". Una vez descritos los lugares de habitación de los gru- pos Nicaragua y Nicoya, Torquemada (1975:332) explica que estos grupos fueron sometidos por los Olmecas (contemporá- neos o históricos), de donde optaron por abandonar esas tie- rras y dirigirse a nuevos horizontes, ya que el consejo de sus alfaquíes fue el siguiente: 16 17 "Que se apercibiesen para que todos en un dia, lo mas secreto, que pudiesen, levantasen sus Mugeres, y Niños, y sus Haciendas, y se fuesen adelante, y dexasen aquella Tierra...". Torquemada (1975:332) relata algunas escenas de las des- dichas que pasaron y la forma en que se llevaron a cabo las migraciones de estos grupos. Los de Nicoya poblaron un área distinta a los de Nicaragua, llegando estos últimos a la zo- na costera de Guatemala: "Esta Generacion vino por la Costa del Mar del Sur y pasaron por Tierra de Quahtemallan, entre los Naturales de aquella Tierra. Estos adonde veían algun buen Asiento, para poblar, poblaban; y de esta generacion, son los que en la Nacion de Quauhtemallan, llaman Pipiles, como son los Pue- blos, que llaman los Ecalcos, que es la maior, y mejor Huerta, y mas abundante, y rica de Cacao, y Algodon, que al en toda- la Nueva-España, aunque entre dentro, toda la Governacion de Quauhtema- llan. El Pueblo de Mictal, y el de Yzcuintlan, y otros algunos, dexaron poblados aquellos Indios, que pasaron adelante". Se puede notar claramente en la cita anterior que según Torquemada, fue el grupo de Nicaragua el que pobló el área de la boca costa de Guatemala. En el año 1866 Gavarrete (1928:308) opina que el origen de las migraciones de los pi- piles fue de la siguiente forma: "Se sabe que a mediados del siglo IX de la era cristiana, y con motivo de los trastornos que cau- só en México la ruina del imperio de los Toltecas, emigraron de aquel pais muchos de los pueblos ci- vilizados que lo componían. Uno de ellos fue el de los Cholutecas, que abandonando la comarca de Cho- lula, vino a ocupar la costa del Sur, desde Soco- nuzco hasta la provincia de Choluteca, que de e- llos recibió su nombre y estos fueron los que fun- daron los señoríos de Escuintepeque, Guazacapán, Cuscatlán, etc., bajo la denominación de pipiles". Se puede ver acá que Gavarrete a pesar de no tener algu- na evidencia documental da una fecha para el inicio de la migración pipil, o sea, a mediados del siglo IX y tambien opina que fueron los Cholutecas los que vinieron a ocupar la Costa Sur de Guatemala. Se puede notar una contradicción en- tre las opiniónes de Gavarrete y Torquemada, ya que para Torquemada fueron los del grupo Nicaragua los que poblaron Yzcuintlan y para Gavarrete fueron los de Nicoya o Cholute- cas los que poblaron Escuintepeque. La población de Yzcuin- tlan que menciona Torquemada y la población de Escuintepeque 18 19 que menciona Gavarrete, se refiere a la actual Ciudad de Escuíntla, Cabecera Departamental del Departamento del mismo nombre. También, mientras Gavarrete atribuye el origen de la migración pipil a la ruina del imperio Tolteca, Torquemada (1975:332) opina: "En aquel tiempo vino sobre ellos, un grande Exer- cito de Gente, que se decian, Olmecas. Estos dicen que vinieron de acia Mexico. y que antiguamente avian sido Capitales Enemigos de aquellos, que es- taban poblados, en el Despoblado, que aora es en- tre Xoconochco, Y Tequantepec. Estos Olmecas, die- ron Guerra,vencieron, y sujetaron a los Naturales, y pusieronles grandes Tributos, y tenianlos tan Avasallados, que entre otras cosas, les demandaban granee numero de Mugeres Doncellas, para tomar por Mugeres, y para servirse de ellas". De Solano (1974:64) con su opinion apoya el motivo de la migración expuesto por Gavarrete: "La influencia de estos pipiles en y sobre America Central se motivó y activó antes y después de la destrucción de Tula...". De Solano (loc. cit.) fecha las migraciones pipiles de la siguiente forma: "La primera migración, los Pipil Nicarao, se pro- dujo en los años medios del siglo VII; pero el al- to potencial del Viejo Imperio maya durante los siglos VII y IX, en que ocurren estos desplaza- mientos, pudo facilmente repelerlos de las tierras altas. Aunque precisados de la colaboración de a- bundante mano de obra, los mayas consintieron su radicación, como pueblos vasallos, en las zonas costeras del Pacifico, junto a otros pueblos vasa- llos también, los xincas". Entonces, Gavarrete da la fecha del inicio de las migra- ciones pipiles a mediados del siglo IX d.C., de Solano da la fecha de los años medios del siglo VII d.C., y Fowler (1983: 348) fecha las migraciones de los pipiles de la siguiente forma: "Los pipiles fueron grupos de habla nahuat que, en sucesivas etapas u "oleadas" de migración que du- raron desde aproximadamente 800 d.C. hasta aproxi- madamente 1250 ó 1300 d.C., se trasladaron al al- tiplano central de México y las tierras del golfo de México y llegaron a asentarse en varias regio- nes de las actuales repúblicas de Guatemala, El Salvador y Honduras en Centroamérica". Como se puede ver, entre los autores mencionados ante- riormente, ninguno coincide en cuanto a la fecha del inicio 20 21 de las migraciones pipiles. Quizás Fowler y Gavarrete son los que mas se aproximan, a pesar de tener una diferencia de 50 años en sus fechamien- tos. En resumen, se puede decir con esta información que la migración pipil fue motivada por problemas que se dieron en el altiplano central de México. Sin embargo, es muy importante aclarar que los datos proporcionados por Torquemada, Gavarrete, de Solano y Fowler no tienen un respaldo en análisis de evidencia arqueológica, por lo que estas hipótesis de las migraciones pipiles serán consideradas en este trabajo como meras supocisiones, mien- tras no existan evidencias estables y definidas. La zona de la boca costa de Guatemala fue una gran pro- ductora de cacao durante la época prehispánica según se pue- de inferir de los escritos de Torquemada (1975:332), Cortés y Larraz (1958:289) y Recinos (1957:79). Esta fertilidad y riqueza llamó la atención ya en tiempos Postclásicos de los grupos que habitaban en la región de las tierras altas de Guatemala, quienes en busca de mejores tierras invadieron la zona, tal como lo narra Recinos (1957:79-81) y tambien Gava- rrete (1928:308): "Las tribus quichés y cakchiqueles que en el siglo XI se apoderaron de los paises del interior de la República, deseosas de poseer terrenos en clima cálido y disfrutar de sus ricos productos, bajaron a las costas, arrojando de ellas a los pipiles y apoderándose los mames de Soconusco, los quichés de Suchitepéquez y los cakchiqueles de la parte en que hoy existe Cotzumalguapa, quedando estos últi- mos divididos de los pipiles por el río Achihuat". Estos datos que proporciona Gavarrete se ven apoyados por Schumann (1973) quien da a conocer los resultados de un estudio lingüístico en el cual se describe el movimiento te- rritorial que se llevó a cabo algún tiempo antes de la con- quista española, en el cual los cakchiqueles desplazaron a los pipiles hacia el este. Luego de la invasión cakchiquel en la zona de Cotzumal- guapa, viene la invasión y conquista española, la cual es descrita por Gavarrete (1928:309) de la siguiente forma: "Al tiempo de la venida de los españoles, siendo estos aliados de los Cakchiqueles, la costa de Cotzumalguapa entró a su dominio sin violencia al- guna ylos P.P. Franciscanos que catequizaron esta nación, fijando su residencia en la corte de Ixim- ché o Tecpán Guatemala, bajaron igualmente a ésta parte de la costa y pusieron en los dos principa- les pueblos que en ella florecían en aquellos tiempos y eran los de Cotzumalguapa y Alotec". 22 23 C. DATOS DEMOGRAFICOS. La primera información que se tiene de la población de Santa Lucía Cotzumalguapa después de la llegada de los espa- ñoles se encuentra en las "Tasaciones de los Naturales de la provincia de Guathemala y Nicaragua y Yucatán e pueblos de la villa de Comaiagua, que se sacaron por los señores presi- dentes e oidores del Audiencia e Chancillería Real de 'los Confines, la cual fue elaborada entre los años 1548 y 1550 por el licenciado Alonzo López de Cerrato con la ayuda de los oidores Ramírez y Rangel (de Solano 1974:78-81). En esta tasación, Santa Lucia Cotzumalguapa es llamada Cozumluapa, y en ella se especifican dos encomiendas, una con 70 tributa- rios y otra con 60 tributarios. El término tributario, según Zamora (1983:300) fue definido en Guatemala durante el siglo XVI por las siguientes características: - tributario es todo indígena macehual (Por oposición a ca- cique y principal), casado y que no presta servicios a la iglesia local en calidad de teopanteca. - la familia nuclear se considera como tributario represen- tado por el cabeza de familia. - los solteros y mayores de 16 años que no viven en la casa paterna, y los viudos y viudas de menos de 50 años, son considerados medio tributario y pagan la mitad de la tasa establecida para un tributario completo o familia nuclear. - en las regiones cacaoteras (como Santa Lucía Cotzumalgua- pa) los menores de 16 años que poseyeran tierras con caca- otales estaban obligados a tributar. - los inválidos, cualquiera fuera su edad, estaban exentos de obligaciones tributarias. - las edades límites de los tributarios se sitúan entre los 16 y los 50 años. Por debajo de los 16 años un indígena es considerado "menor" y por encima de los 50 años "viejo". El coeficiente que recomienda Zamora (1983:301) para convertir la unidad "tributarios" (según la definición ante- rior) en población total es de 4.75, o sea que la población total es igual al número de tributarios multiplicado por 4.75. Se puede decir entonces que una de las encomiendas de Cozumluapa con 70 tributarios entre los años 1548 y 1550 te- nia una población estimada de 332.5 habitantes. La otra en- comienda, con 60 tributarios tenía una población total de 285 habitantes. Entonces, con los resultados de este primer censo que se desarrolla en Guatemala, ya bajo el dominio es- pañol, se puede estimar la población total de Santa Lucía Cotzumalguapa en aproximadamente 617 habitantes. El resulta- do de este cálculo de población puede parecer bajo si toma- mos en cuenta que Gavarrete (1928:309) menciona que Cotzu- malguapa era uno de los principales pueblos de la zona a la llegada de los españoles. Sín embargo, se debe considerar 24 BIBLIOTECA DF L A UNIVERSIDAD DEL VALLE DE GUATEMALA 25 que para ese tiempo algunos indígenas vivían alejados de los asentamientos españoles por varias razones, entre ellas el evadir tributo. En la "Relación de los caciques y el número de indios que hay en Guatemala, hecha por el Deán y el Cabildo el 21 de abril de 1572" (de Solano 1974:88), se toma a Santa Lucía Cotzumalguapa como un anexo de Tecuntepeque, dando una po- blación total de 400 vecinos. Zamora define como vecino al cabeza de una familia nuclear, y recomienda aplicar como factor 5.2 para convertir la unidad vecinos en población to- tal. Entonces, se puede decir que en el año 1572 se reporta para Tecuntepeque y sus anexos un total de 2,080 habitantes. Desgraciadamente de este dato no se puede estimar la pobla- ción de Santa Lucía Cotzumalguapa exclusivamente, pero por ser el único de esa época, puede ser utilizado para darse una idea de la población que existía en la región. En la "Relación de los indios doctrinados por los frai- les franciscanos" incluida en la "Descripción de los conven- tos de la Sta. Provincia del Nombre de Jesús de Guatemala" (Francisco Vázquez, citado en: de Solano 1974:118-120), se da para Santa Lucía Cotzumalguapa una población de 160 "Al- mas de Confesión". Zamora (1983:301) estima que el término "Almas de Confesión" representa unicamente el 80% de la po- blación, por lo que recomienda aplicar el factor de conver- Sión 1.25 para calcular la población total, o sea que 160 "Almas de Confesión" representan una población de aproxima- damente 200 habitantes. En la "Memoria de los curatos, pueblos, curas, doctrine- ros, coadjutores y feligreses e idiomas de que se compone el Obispado de Goathemala" (de Solano 1974:133-139) se da para Santa Lucía Cotzumalguapa en el año 1750 una población de 600 feligreses. Este concepto de feligrés se puede equiparar al de "Alma de Confesión", con la salvedad de que en él no se incluye la población infantil, es decir que para estimar la población total debemos aplicar como factor de conversión 1.25, lo que da un total de aproximadamente 750 habitantes. Cortés y Larraz (1958:288) da a conocer que en la Parro- quia de Santa Lucía Cusumaluapan, específicamente en el pue- blo de Cusumaluapan, entre los años 1768 y 1770 habían 121 familias de indios que hacían un total de 415 personas. Si se compara esta información con los datos de 1750, se puede observar que hay una baja en el índice de población. Este hecho se debió en gran parte a las epidemias que azotaron por esos años esa región, lo que dejó algunos pueblos casi sin habitantes, siendo necesario trasladar a estas personas a otros poblados, tal como lo narra Gavarrete (1928:310): ... una epidemia de fiebre extinguió el de San 26 Cristobal que, a solicitud del cura de Santa Lucía 27 D. Sebastián Lambur, fue agregado a esta última en 1772 y en 1778, se dictó la misma providencia, respecto de Tzikin-alá, que apenas contaba cinco o seis familias". Es interesante notar que en los documentos consultados no se hace alguna mención acerca de la evidencia arqueoló- gica de Cotzumalguapa, sino hasta el año 1860, cuando son reportados oficialmente por Pedro de Anda (Parsons 1967:13). Tambien se puede observar que el significado de la pala- bra "Cotzumalguapa" es desconocido, aún así, indudablemente es un nombre mexicano aplicado a esta área. Posiblemente el nombre Cakchiquel original sea el que se encuentre en un do- cumento fechado en el año 1602 (Berlín 1950:50) relacionado con los Xpantzay, una familia noble de los Cakchiqueles en Tecpán Guatemala del siglo XVII. En este documento se en- cuentra el testimonio de Felipe Vásquez, hijo de Alonso Pé- rez. En este documento Felipe Vásquez defiende su linaje contra otra rama que no era descendiente de la realeza de los Xpantzay. Al referirse a Don Francisco Orozco, Felipe Vásquez dice: "Este era amigo de pleitos, que recogió consigo los hijos del pueblo y no fué Dios servido, porque se fue a morir en la costa de Santiago Sacbinyá, donde está enterrado este Don Francisco Orozco. Y tiene dos hijos este Don Francisco Orozco, Bonifa- cio se llama uno y otro Juan y otro Francisco, que son tres nietos del primer Don Francisco, que te- nía un hermano Diego Ordóñez y que tiene un nieto llamado Gaspar Ordoñez y otro Joseph, que están en Santa Lucía Sacbinyá y tuvo otro hijo llamado Luis Hernando, que está en el pueblo". Lo importante de este documento es que mencionan el pue- blo de Santiago Sacbinyá localizándolo en la costa, luego mencionan Santa Lucía Sacbinyá, el cual por el contexto en que aparece se puede pensar que está cerca de Santiago Sac- binyá. Cabe la sospecha entonces, que si cuando mencionan Santiago Sacbinyá se refieren a Santiago Cotzumalguapa y con Santa Lucía Sacbinyá se refieren a Santa Lucía Cotzumalguapa por lo que la palabra Sacbinyá podria tomarse como un térmi- no cakchiquel para denominar Cotzumalguapa. 28 TV_ MEMODOLCDGTA La metodología empleada durante el desarrollo del Pro- yecto de investigación arqueológica El Baúl fue orientada hacia un marco estrictamente científico. El proyecto se inició con recorridos de reconocimiento superficial en el área norte de la población de Santa Lucía Cotzumalguapa, o sea el área que ocupan las fincas El Baúl, El Castillo y Las Ilusiones, donde se localizan los sitios arqueológicos de El Baúl, El Castillo y Bilbao, respectiva- mente. Es neceario dejar constancia de nuestro agradecimiento a la Empresa El Baúl, S.A., la cual nos proporcionó los guías que acompañaron todos los recorridos de superficie, el ele- mento humano y herramientas necesarias para efectuar la ex- cavación. Tarnbien nos proporcionó un juego de fotografías aéreas de la zona, las cuales complementamos con mapas car- tográficos de escala 1:50,000 elaborados por el Instituto Cartográfico Militar de la República de Guatemala. Estos recorridos de reconocimiento superficial se lleva- ron a cabo antes de iniciar la etapa de excavación, y se continuaron posterior a ella. La mejor época para llevar a cabo los recorridos superficiales es durante el verano, aprovechando la época de zafra, ya que han cortado la caña y puede apreciarse muy bien los montículos de tierra que guar- dan las estructuras precolombinas en su interior. A pesar de que se corte la caña, difícilmente se podrá apreciar en su totalidad la zona, ya que el corte de caña lo realizan por sectores y su crecimiento es relativamente rápido, por lo que cuando está pequeña la caña en un sector, algunos secto- res vecinos ya tienen la caña de una altura que puede ir desde los 50 centímetros hasta los 2 o 3 metros de altura. Esta situación obliga a programar los recorridos de tal for- ma que sea posible seguir o ir por los sectores conforme van cortando la caña. El área conocida como la Acrópolis Central de EJ. Baúl, que fue estudiada por J. Thompson en 1942, (publicado en 1948), es una zona donde actualmente no siembran caña y han dejado libertad al crecimiento de la vegetación propia del lugar. A pesar de que cada cierto tiempo efectuan una lim- pieza o poda en ese lugar, la vegetación dificulta el poder realizar un recorrido de reconocimiento superficial de la estructura. Los resultados obtenidos de los recorridos de superficie fueron bastante satisfactorios ya que se logró establecer las posibles fuentes de abastecimiento de agua, la cercanía relativa entre los actualmente conocidos sitios arqueológi- cos de El Baúl, El Castillo y Bilbao, además algunos peque- ños montículos que sospechamos pueden guardar algunas es- 30 31 tructuras que relacionan estos sitios. En cuanto al abaste- cimiento de agua, el área cuenta con pequeños ríos que la atraviesan de norte a sur, y éstos aún durante la época más seca tienen la suficiente cantidad de agua corno para surtir a una población relativamente grande. Tambien, gracias a los recorridos de superficie se logró localizar las grandes es- culturas que aún se encuentran en su lugar original. Un es- tudio formal del estilo de arte de estas esculturas fue realizado por la Directora del Proyecto, Doctora Marion Po- penoe de Hatch (en prensa). En el área de interés para el Proyecto de investigación arqueológica El Baúl se llevó a cabo con la ayuda de los planos cartográficos y las fotografías aéreas una división por sectores, utilizando como fronteras marcas fi- jas, tales como carreteras o quebradas de ríos. Se pudo es- tablecer tambíen que la mayor parte de la superficie del te- rreno recorrido ha sido alterada por el paso de tractores que llevan maquinaria agrícola propia para efectuar los tra- bajos de preparación para la siembra. Se estima que los pri- meros 70 centímetros han sido alterados por la maquinaria agrícola, salvo en las áreas donde existe demasiada piedra, lo que hace dificil el uso de maquinaria, tal corno el caso donde se localiza la estructura 3-107 (ver Capítulo VI). Complementaron los recorridos de reconocimiento superficial, fi recolecciones superficiales de cerámica, utilizando estas muestras inicialmente para formarnos una idea del tipo de material que se podía encontrar al momento de efectuar las excavaciones. La etapa de excavación se desarrollo en 2 fases, en 2 temporadas de campo. La primera temporada de campo se llevó a cabo durante el mes de junio de 1982 y la segunda durante el mes de enero de 1983. Por encontrarnos en la época de lluvia durante la primera temporada de campo, y por tener tambien desconocimiento de la estratigrafía del sitio en una zona periférica a la Acrópolis, esta primera fase de excava- ción tuvo como finalidad el lograr establecer una secuencia estratigráfica completa, es decir del nivel de superficie al nivel esteril en cuanto a evidencia cultural se refiere, en la zona seleccionada para el estudio. La primera fase de ex- cavación se inició con la limpieza de un corte estratigráfi- co que se encuentra en el lado oeste de la carretera asfal- tada que conduce de Santa Lucía Cotzumalguapa al ingenio Los Tarros. La localización de este corte fue resultado de uno de los recorridos en el área. Como se explicará más adelante este corte dio a conocer una muy buena estratigrafía, la cual fue comprobada por medio de la elaboración de un POZO . estratigráfico de 2 por 2 metros que se efectuó al oeste del corte. 32 33 La estratigrafia de las operaciones fue controlada arbi- trariamente, es decir que se estableció el control de acuer- do a las necesidades del proyecto, ya que era muy dificil tratar de establecer una secuencia de la estratigrafía natu- ral. Los primeros setenta centímetros de profundidad del suelo fueron considerados como especiales, ya que sospechá- bamos una posible alteración en las muestras, a pesar de que fuimos informados de que en esa zona se trabajaba la tierra con azadón, ya que por la abundancia de piedra era imposible trabajarlo con maquinaria. Como se explicará mas adelante, en el área de la estructura J-107 si se podía establecer que unicamente eran los 40 primeros centímetros los que tenían posibilidades de alteración. La clave de identificación utilizada tanto para las ex- cavaciones como para la cerámica y otras muestras, sigue el sistema de la Institución Carnegie de Washington, la cual es controlada aquí en Guatemala por el arqueólogo Edwin M. Shook. La clave de identificación se inicia con una letra mayúscula para identificar el departamento, seguida por una cifra numérica para identificar la operación, y luego se co- loca una letra minúscula para identificar la sub-operación. Por ejemplo en J-82a, la letra mayúscula J significa que la operación se llevó a cabo en el área del Departamento de Es- cuintla, la cifra numérica indica el orden correlativo de las operaciones llevadas a cabo en ese Departamento, y la letra minúscula indica el nivel estratigráfico a que corres- ponde la muestra. En el caso de las recolecciones superficiales, como to- das las muestras provienen de un mismo nivel, la letra mi- núscula se utilizó para identificar el área de donde se re- colectaron las muestras. El código sin la letra minúscula, sirve para identificar cada operación. Los números empleados por el Proyecto de investigación arqueológica El aaúl para su código de identificación van de J-76 a J-107. Las operaciones c,ms_ian en pozos de 2 por 2 metros de superficie, y por una profundidad que se considerara adecua- da para obtener el máximo de información posible para nues- tro estudio. En las operaciones J-100, J-102, J-103 Y J-104 se hizo una excepción en cuanto al área de superficie, ya que la operación J-100 unicamente mide .1 metro de este a oeste y 2 metros de norte a sur. Esto se,estableció debido a .que según la información obtenida en las operaciones J-98 y J-95, para establecer la orilla de la banqueta unicamente era necesario trabajar en la mitad de la operación y de esa forma aprovechar los esfuerzos de los trabajadores en,otras áreas de mayor interés. Caso similar sucedió con las opera- ciónes J-102 y J-103. La operación J-104 se llevó a cabo dentro de la estructura J-107, y para no causar daos a los 34 35 muros de la estructura se estableció una dimensión que se a- justara dentro de los limites del interior de la estructura. La estructura J-107, se trata de una composición arqui- tectónica que se descubrió poco a poco a través de los tra- bajos de excavación en pozos estratigráficos de 2 por 2 me- tros, salvo en los casos indicados anteriormente. La opera- ción J-107 puede considerarse entonces como una macro-opera- ción, o sea, está constituida por un conjunto de operaciones independientes que al unirlas dan como resultado una trin- chera dividida en tramos de 2 por 2 metros de superficie. En resumen, cuando hablamos de la operación J-107 nos referimos a un conjunto de operaciones. En las fotografías 4.1, 4.2 y figura 4.1 puede observar- se con mejor detalle la ubicación del área trabajada por el PIAB. La metodología empleada en la clasificación de las muestras de cerámica se explicará en el capítulo VII. 37 Potc>grat la N° 4 . 1 Fotografía aérea del área norte de Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuíntla. • fftra , .1,51#4 9 • " • - • . • ' h . fi r•-zt-1 • ,. ... ,i.s=5:4-5-1ilt 4';'•-'..''',':,' . ; .,, ,_,k,1,4z.,•• :‘:---.‹. •‘••'..11.14.11-4.::::: "'` •. :•1•"' ::-,.z 11' l'-" --•',.519,..r-, - . , ...-.. •,.,... ,,....i.1 , -...-„, J1',.141_;'.1'..>.,,-11-= —::::' - ci.4:-.• -.-..--, ---., - II-, ,...:•e.-1, • , „4,*..k. ,,, .„ J ',..--•':., .' .. 7.--N.. '-.1. .: lk • ......- •.:.;.,,, 1 , • .:',. i;''' • ‘ .,,f-,1„‹. r tb..: • : '•r" i . • ,:..'k''- ' --. • • - - '' - ''',•,,-',-'': :-. ' . t., ....,,'...: ''. -...?‘^r 1 :': r. 1;I,1 -1 '': ' .. ..:,.-. • 1 ':..r. .k":".:- ....-.-^ ' , .s.1.. ,.... . , ..,....11,,, ..i,,,,,:?.-1....S11 ; • 7.:./..*”:'41;'•."-í 1/.4, , .•," ' 111- ....".:!:. .. ..'.'',,.:•• . 1'7 , '' 't.•'• ' "I - • t-̀ , M . .- j..511, : . , : t .....1.. .;',." 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' • fr1Z,:k r". :+r ..:'141•-•3!1 • . , • (;-''...-: 1 <1;11:'11« :::' .7C 1'1'1 &." • . . 71. • 4-1 •• ' •-••-?1S • • • • 11/4 • •:7 • ; -44,171galidáhdi. • • 39 Fotografía N' 4 . 2 Fotografía aérea del área central del sitio arqueológico de El Baúl. .14.771. r,pr...ewPFT: , - •„;.5 «:1A"1771,,, --▪ et e,p•-• - • • 7 e í. " ti • 4,1; . yP ./ 1 4-7- y" • 119 i7 ts ,..í ••• • - 11'1_ • 1:" • • C. _ .9Y‘ 14' ' • y ' ... 7: • 9. - • n :s...nj". • 1 %-: t 4.1 r• • lrfy -•-• - `' ta.„ • ,./ -11•7 • . ! • :". • J. 11....y.• • ikNO ';4111.1=7. ••••.—z-! "•17 11? - 4. t >1- .3, J.'. • , • s•'N, •„. o o ESTRUCTURAL; J -107(1. L 01 / Figura hi ./ 4.1 CROQUIS DEL CENTRO DEL SITIO ARQUEOLOGICO DE EL BAUL. 41 El Castillo # Sl . C)1='El-ZAC.1 C) ES — 7 8 y .3 — k3 3 La operación J-78 se inició a 90 metros al sur del en- tronque de la carretera asfaltada que conduce de Santa.Lucia Cotzumalguapa a la finca Los Tarros y la carretera que con- duce a la Acrópolis Central de El Baúl (ver figura 4.1). La operación consistió en una limpieza al corte estratigráfico que se localiza en la orilla oeste de la carretera asfaltada que va a la finca Los Tarros. El largo total de la operación a partir de la marca de los 90 metros hacia el sur es de 27 metros. La altura total de este corte es de un promedio de 2.70 metros sobre el nivel de la orilla de la carretera. La estratigrafía que presenta el corte es de la siguien- te forma: los primeros 8 metros de norte a sur, a partir de la marca de los 90 metros, y a 1 metro debajo del nivel su- perior del corte, se encuentra una alineáción horizontal de piedras con un ancho promedio de 20 centímetros. Esta ali- neación horizontal de piedras se interrumpe en los siguien- tes 5.50 metros hacia el sur, para luego encontrarse nueva- mente una acumulación de piedras que dan la idea de formar un graderío, el cual se encuentra en muy mal estado de con- servación. Para determinar la forma de este graderío, se procedió al trazo y excavación de un pozo estratigráfico de 2 metros sobre el eje norte-sur y de 1 metro sobre el eje este--oeste, identificando este pozo como la operación J-83, la cual viene a ser una ampliación de un área específica de la operación J-78. A 1 metro debajo del nivel horizontal de piedra, se en- contró un nivel horizontal de tierra apisonada que longitu- dinalmente sobre el eje norte-sur se prolonga mas de los 27 metros de la operación J-78. Sobre este nivel de tierra api- sonada y 1 metro antes de que se interrumpa la alineación horizontal de piedra del nivel superior sobre el eje norte- sur, se encontró una huella de un pequeño fogón con algunas piedras a su alrededor. La evidencia cultural que se encontró en las operaciones J-78 y J-83 fue abundante, pero desgraciadamente muy des- truida. Sin embargo, pese a que las muestras cerámicas no son buenas, la información que brindó la estratigrafía de este corte fue básica para poder trabajar la estructura de la operación J-107. Para tener una idea de las operaciones J-78 y J-83 véanse las fotografías N° 5.1 y 5.2. 44 45 • 41) 4:10 • CI) cd U) r1 O o 'LS • O cd va 4-1 a. 1-1 w ▪ • • r-I •1:1 ).+ al P. G• O cd ) czu a) 03 u) a. cu cd ▪ eu ‘o s-I Z (1) )-1 Ir) • 41 cd co 4J o • O 1-7 N •r-1 (C) • a) $4 ‘)-1 O 4.4 •r-I • ri 1.4 1-4 l0 O) 1.) • 4-1 ca a C.) 4.) o a) • ca 1O .4-1 •-.1 a) cti cd cz3 1-1 O $-) a) P. orS cd `r-4 a) 4:14) ed a) V $-1 ct ca co 4-) •rl {(1) E "cs , Y.; 4,^ e • PL. /T. • 1,4•5'• o 11. 11, - • ; 4, • z•••IL •• . •pl."..,,, ,...... Verl- g. : r. ,'011.•.' -.11'. 4.--• , :,, ' • , .. r ---,47. • •W . 1.•411":01,--. 1,,l' 1741,›,--1,,-.-4... -.. .-..t s •3., .t.. ,;›. ‘,',.• 'k 1i1-:‘ -4,' . it: ..... . 4 1•••?1,. 1 Y1 P„ • • . -a.,P470.• 1.4 • :•••-•`. 31 ••• ti i. 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Se procedió a levantar únicamente las piedras de la mitad este de la operación J-82, o sea un área de 2 metros cuadrados (2 metros en el eje norte-sur y 1 metro en el eje este- oeste), con el fin de profundizar la excavación y buscar el nivel de tierra apisonada que se encontraba en la operación J-78. Un dato interesante es el que una de las piedras del piso tenía un peso aproximado de 3 quintales, y por su forma redondeada se dificultó el maniobrarla, siendo necesaria la ayuda de 7 excavadores para poder sacar esta piedra del in- terior de la operación J-82. Cuando la operación llegó a los 2 metros de profundidad, se logró encontrar el nivel de tierra apisonada. Las mues- tras de cerámica obtenidas entre el nivel del piso de piedra y el nivel de tierra apisonada son muy importantes, ya que consideramos que es un nivel sellado y la comparación de es- tas muestras con las muestras del nivel de piso de piedra a la superificie será importante para fechar la estructura. La metodología a seguir, luego de conocer la información estratigráfica de la operación J-82, fue la de establecer dos ejes perpendiculares orientados de norte a sur y de este a oeste, partiendo de la operación J-82, con la excavación de pozos estratigráficos de 2 por 2 metros de superficie, distribuidos en forma alterna. Las operaciones J-88 y J-89 fueron los 2 primeros pozos estratigráficos del eje este- oeste y brindaron muy poca información tanto en la estrati- grafía como en las muestras cerámicas. A 1.50 metros de pro- fundidad no se encontró alguna evidencia que relacionara es- tas operaciones con el patrón estratigráfico de la operación J-82, motivo por el cual se tomó la decisión de suspender la excavación en esas operaciones y concentrar esfuerzos en el eje norte-sur. Sobre el eje norte-sur, el primer pozo estratigráfico que se elaboró fue identificado como operación J-87, ubicán- 50 51 dose a 2 metros de distancia al sur de la operación J-82. La información brindada por la operación J-87 fue bastante im- portante desde el inicio, ya que a los 40 centímetros de Profundidad se encontró una formación de piedras en semi- círculo, y en el extremo norte de la operación, a 90 centí- metros de profundidad se encontró el nivel de piso de piedra que terminaba justo junto al semicírculo de piedra menciona- do. Por la evidencia que se fue encontrando en los pozos del eje norte-sur hubo necesidad de ampliar este eje de 2 metros de ancho, en 2 metros más hacía el oeste. Con esta amplia- ción buscábamos entender porqué el nivel de piso de piedra se terminaba justo junto a la alineación semicircular de piedras. Cuando se concluyeron las 17 operaciones que forman par- te de la macro-operación J-107, se pudo apreciar claramente que nos encontrábamos ante una estructura circular cuya base era de piedra, la cual estaba rodeada de una acera también de piedra, la cual se había identificado en un principio co- mo un piso de piedra (véase fotografías N' 6.1, 6.2, 6.3, 6.4 y 6.5). Un rasgo interesante es que esta acera de piedra estaba recubierta con una capa de arena de río cuyo espesor era de aproximadamente 3 centímetros en promedio, encontrán- dose las muestras de cerámica de esta capa bastante limpias. También se encontró dentro de esta capa de arena una pequeña escultura miscelanea (véase fotografía N° 8.2) fragmentada en dos partes, con la curiosidad de que habla una distancia de aproximadamente 2 metros entre cada una de las partes. Todas las operaciones que componen la trinchera (macro- operación) J-107, con excepción de las operaciones J-100, J-102, J-103 y J-104, cubren una superficie de 4 metros cua- drados (2 por 2 metros) con una profundidad que varia de los 90 centímetros a los 2.10 metros. Las operaciones J-100 y J-102 abarcan una superficie de 2 metros cuadrados (2 metros por 1 metro) y la operación J-103 tiene una superficie de 1 metro cuadrado (1 metro por 1 metro). El total de área ex- puesta en la excavación es de 61 metros cuadrados. La opera- ción J-104 tiene una superficie de 2.61 metros cuadrados (2.90 metros por 90 centímetros) y es una operación cuyo ob- jetivo fue el de obtener muestras provenientes de niveles ba- jo la superficie del nivel de piso de la estructura J-107. La acera de piedra se puede considerar como un elemento de un conjunto arquitectónico, en el cual este elemento puede brindarnos mucha información. La acera de piedra se encuentra en 8 de las operaciones que conforman la trinchera (macro- operación) J-107, siendo estas la J-82, J-87, J-93, J-95, J-96, J-98 y J-100. El largo máximo de exposición de la acera en dirección nor-este, sur-oeste es de 11 metros, obteniendo 52 53 un ancho máximo de 4 metros a la altura de las operaciones J-87, J-95 y J-103. Analizando detalladamente la acera de piedra, en primer lugar debemos tomar en cuenta su relativa cercanía al área de la Acrópolis Central de El Baúl, ya que se encuentra a 300 metros a oeste de la Acrópolis. Por los resultados de los re- corridos de superficie, se sospechaba que esta área podía considerarse como habitacional de élite. Esta hipótesis fue comprobada con las excavaciones de la estructura de la trin- chera (macro-operación) J-107, ya que si tomamos en cuenta que algunas de las piedras que conforman la acera llegan a tener un peso hasta de aproximadamente 3 quintales, para te- ner acceso al número de personal necesario para efectuar ese trabajo se debería haber tenido cierto poder dentro de la es- tructura social de la comunidad. Como se puede observar en las fotografías N° 6.1, 6.2, 6.3, 6.4 y 6.5, la acera de piedra está muy bien hecha y ade- más tiene la característica de que las piedras casan muy bien entre sí, sin haberse ejecutado algún tipo de tallado en ellas, es decir, parece que fueron seleccionadas a manera de que la parte más plana quedara hacia arriba de tal forma que ajustara con las piedras de su alrededor. Para poder llevar a cabo un trabajo de ese tipo deben ha- ber una o varias razones que lo justifiquen. Por la informa- ción que se tiene, puede pensarse que la acera fue construida para cumplir con tres funciones: 1) función decorativa 2) función peatonal 3) función estructural Como función decorativa la acera pudo haber sido hecha con el fin de embellecer la periferia de la estructura. Como función peatonal, la acera pudo haber sido hecha con el fin de brindar un poco de comodidad a las personas que circulaban alrededor de la estructura. Sin embargo, estas dos posibili- dades pueden considerarse como resultados de la función es- tructural, la cual posiblemente haya influido mas en la jus- tificación de la obra. Para explicar la función estructural de la acera es nece- sario relacionar ésta con el muro de piedra o cimiento. El muro de piedra no presenta algún tipo de modificación o alte- ración efectuada en alguna época posterior al momento en que estuvo en uso, es decir, el muro de piedra se encuentra tal y como debió haberse utilizado para apoyar los postes y otros elementos que se utilizaron para colocar el techo sobre la estructura. A pesar de que fue imposible lograr establecer alguna huella de poste en el muro, éstos como se explicará mas adelante, pudieron haber estado apoyados en el interior de la estructura, o sea sobre el nivel del piso interior. 54 corriente de agua 55 Tanto lo muros como los postes y el techo fueron elabora- dos con material perecedero, ya que no hay evidencia de pie- dras en disturbio dentro o fuera de la estructura. El muro de cimiento, entonces, además de servir de apoyo a las paredes y techo, cumplía la función de mantener aisladas las paredes del nivel del suelo y servia a la vez como muro de retención para el nivel de piso de tierra apisonada del interior de la estructura. Este nivel de piso de tierra apisonada en el in- terior de la estructura se encuentra a 25 centímetros arriba del nivel de la acera de piedra, como puede apreciarse en las fotografías N° 6.3 y 6.4. Relacionando el muro de cimiento con la acera de piedra se puede decir que ésta pudo cumplir una función de aislante de humedad y protección al muro de cimiento. techo acera de piedra pared (material perecedero) muro de cimiento de piedra nivel de piso interior caída del agua Figura Dr 6.1 Como se puede apreciar en la gráfica de la página ante- rior, durante la temporada de invierno, la lluvia al caer sobre el techo se desliza hacia abajo para caer alrededor de la estructura. Si esta pequeña corriente de agua cae direc- tamente sobre el suelo de tierra, poco a poco va a desgas- tarlo hasta debilitar el área donde se apoya el muro de ci- miento. Pero si el agua cae sobre la acera de piedra se evi- tará el desgaste de la superficie del suelo y a la vez deja- rá correr el agua en una dirección con desnivel contrario a donde está la base o muro de cimiento de la estructura. Se puede decir entonces, que la acera de piedra alrededor del muro de cimiento de la estructura evita que el agua ejerza una acción erosiva alrededor de la estructura y además fun- ciona como un elemento aislante de humedad, lo que hace mas confortable el interior de la zona habitacional. Se puede pensar que al momento de llevar a cabo la construcción de la acera de piedra se buscó una justificación estructural, de- jando como beneficio extra las funciones decorativa y pea- tonal. La forma de la estructura J-107 en planta se puede defi- nir como semicircular, ya que por estar incompleta la es- tructura no se puede definir claramente como circular o ab- sidal. Los fuerte daños que hay en la estructura se debe a que cuando realizaron los trabajos de ampliación y asfalto 56 57 de la carretera que conduce de la población de Santa Lucía Cotzumalguapa al ingenio Los Tarros fue cortada una parte de la estructura, por lo que unicamente contamos con la parte oeste de ella. A la altura de la operación J-93 puede verse claramente que se interrumpe el muro de cimiento de la estructura, y donde termina la acera de piedra hay un remate formado por Piedras colocadas verticalmente, como una contrahuella de grada, lo que hace pensar el que en ese extremo se encuentre la puerta de acceso a la estructura, como puede apreciarse en la fotografía N° 6.3. Al norte de la grada de acceso se inicia el muro de ci- miento, el cual toma una curvatura con dirección nor-este. Es interesante notar que justo del lado oeste del muro de cimiento se puede apreciar otro pequeño muro, un tanto sepa- rado del muro de cimiento y con forma de una I-, teniendo una disminución de altura cuando cruza con dirección al oeste. Hasta el momento se desconoce la función de este muro secundario. Una mejor idea acerca de este muro secundario puede observarse en la fotografía N' 6.4. Al oeste de la grada de acceso se puede observar la ace- ra de piedra que termina justo en el limite oeste de la ope- ración J-93. Al sur-oeste y sur de la grada de acceso, justo en las operaciones J-96 y J-99 se puede apreciar la acera de piedra, la cual en la operacíon J-99 tiene una estrecha pro- longación con dirección sur-oeste que da la idea de tratarse posiblemente de un sistema de drenaje. No se continuó la ex- cavación hacia el oeste para poder establecer claramente la función de esta prolongación ya que se consideró que podía formar parte de un complejo arquitectónico mas sofisticado, para el cual debe hacerse una investigación mas amplia. En la operación J-96 la acera de piedra se interrumpe bruscamente por una acumulación de piedras, las cuales estan bastante desordenadas y hasta el momento no se sabe cual pu- do ser su función. Sin embargo, es interesante notar que en esta acumulación de piedras se encuentran 3 piedras rectan- gulares que han tenido trabajo de tallado en su manufactura. Al sur de la operación J-96, dentro de las operaciones J-102 y J-106 continúa la acumulación desordenada de pie- dras. Sin embargo, cerca del límite oeste de estas operació- nes se puede notar un pequeño canal formado por piedras co- locadas en un ángulo de 45' formando una \I, lo que al aso- ciarlo con la evidencia de la operación J-99 viene a refor- zar la hipótesis de un sistema de drenaje, por lo que a su vez aumenta la posibilidad de que la estructura J-107 forme parte de un complejo habitacional de elite en la periferia oeste de la Acrópolis Central de El Baúl. 58 59 Al sur de la grada de acceso, en el área de la operación J-91 se vuelve a encontrar el muro de cimiento de la estruc- tura J-107, pero en este caso el muro toma una dirección curvada hacia el sur-este. En las operaciones al sur de la operación J-91, o sea las operaciones J-97, J-92 y J-101 la evidencia de alguna estructura de piedra se pierde por completo. Inicialmente se esperaba encontrar en la operación J-92 alguna relación con el graderío de la operación J-83, pero unicamente se en- contraron pequeñas acumulaciones de piedra y muy poca evi- dencia cerámica, por lo que fue imposible establecer alguna relación. Al no encontrar alguna evidencia de la acera de piedra en estas operaciones se trató de buscar la evidencia del nivel de tierra apisonada de la operación J-78, sin ob- tener algún resultado. Para finalizar la descripción de los trabajos realizados en la estructura J-107 es necesario mencionar la operación J-104, la cual se llevó a cabo con el propósito de obtener muestras de material cerámico debajo del nivel de piso de la estructura J-107 y del interior de la misma, ya que con la operación J-82 se pudo obtener muestras del exterior de la estructura y debajo del nivel de la acera de piedra. Como se mencionó anteriormente, la operación J-104 tiene una super- ficie de 2.61 metros cuadrados, es decir 90 centímetros so- bre el eje este-oeste y 2.90 metros sobre el eje norte-sur. Lo mas importante de esta operación fue que cuando se termi- nó el nivel J-104e, cuya profundidad era de 0.80 a 1.00 me- tros debajo del nivel de piso de la estructura J-107, se en- contró otra alineación de piedras que iban de nor-este a sur-oeste en forma curvada, muy similar al muro de cimiento de la estructura J-107. Confrontando la información estrati- gráfica y especialmente el nivel de esta acumulación de pie- dras en la operación J-104 con la estratigrafia de la opera- ción J-78, se puede notar que la alineación curvada de pie- dras del nivel J-104e corresponde al nivel de tierra apiso- nada de la operación J-78, de donde se puede pensar que for- maba parte de una estructura anterior y similar a la estruc- tura J-107. Se trató de establecer claramente el nivel de piso de esta estructura del nivel J-104e, sin embargo, por tratarse de una operación de dimensiones estrechas fue muy dificil y no se logró el objetivo. Se tomó la decisión de no ampliar esta operación ya que de hacerlo se hubiera causado daños a la estructura J-107, lo cual no era conveniente. Lo importante de la estructura de la operación J-104e es que además de brindar una secuencia cerámica, da una fre- cuencia de estructura semicircular, lo cual puede dar la idea de que pudo ser un estilo arquitectónico frecuente en 60 61 el área de Cotzumalguapa. Se debe tomar en cuenta que hasta la fecha no se han re- portado casas o estructuras redondas, circulares o absidales (este último término es desarrollado por Wauchope 1938: 16 ) en el área de la boca costa de Guatemala, por lo que la es- tructura J-107 y la evidencia de la operación J-104e pueden considerarse como las primeras reportadas hasta el momento. Wauchope (1938) da a conocer los resultados de un estudio de las técnicas de construcción de las casas de los campesinos del área de Yucatán (México) y del área de Guatemala, ha- ciendo un enfoque hacia la utilidad que puede dar este tipo de información para entender las situaciones como la que se presenta en El Baúl. En esta obra no se reporta casas redon- das, circulares o absidales para el área de la costa o boca costa de Guatemala, unicamente se reporta una casa absidal en un asentamiento quiché en el año 1891. Este tipo de casas es mas común para el área de Yucatán. Garduño (1979:81-82) hace referencia a casas circulares que se han encontrado en el sitio arqueológico de Cobá (Quintana Roo, México), y es interesante este dato si se to- ma en cuenta que Cobá es una ciudad prehispánica que se lo- caliza al norte de la península de Yucatán y que tiene mucha influencia del estilo arquitectónico de la zona de Petén. En resumen, la estructura semi-circular de la operación J-107 parece formar parte de un complejo habitacional que se localiza en el área periférica al oeste de la Acrópolis Cen- tral de El Baúl, el cual tiene su desarrollo durante el pe- riodo Clásico Tardío (700-900 d.C.). Hasta el momento hay evidencia de 2 estructuras semi-circulares, lo cual no es muy conocido dentro de la arqueología del área de la costa y boca costa del Pacifico de Guatemala. Sin embargo, es nece- sario tomar en cuenta que las investigaciones en esta área se estan iniciando y que falta mucho por investigar. Es ne- cesario para entender mejor la zona de la boca costa y sus relaciones con la costa del Pacifico, tierras altas y alti- plano central, llevar a cabo mas investigaciones, especial- mente tomando el área de Cotzumalguapa como un conjunto for- mado por los sitios arqueológicos de El Castillo, Bilbao y El Baúl. 62 Vista general de la operación de la estructura J-107. La fotografía fue tomada del extremo sur de la operación. Fotografía N° 6.1 63 1P-NITP.7;517,71i.TAT •".! • • ••• • - • .,„ ,."517.',I • al „ 1-4 *‹t1;. ••• itylo 17. iy-71-:•z:, ry • -4, Vista general de la operación de la estructura J-107. La fotografía fue tomada del extremo norte de la operación. 65 Fotografía N° 6 . 2 ' , =1141. os. „ ty. 4 ••5," ' 4't•. , f. r , , k t. kr, rrt k 7kttlki.l.tfk - •'-k1 'SrV. 7,42.1k.r)-7"t- ,-171"• • • P. - : s.1 rs• Detalle de la acera de piedra de la estructura J-107. En la parte supe- rior se puede apreciar la acumulación de piedras en desorden de las ope- raciones J-102 y J-106. La fotografía está tomada del extremo norte de la operación de la estructura J-107. Fotografía N° 6 . 3 67 7.11111"7,.: ~,r51S.TITJ, I ;SI ,• • • y. • "is 1. • :1,1, ••• j - • r.• • - ' • • • • Vista en detalle de la estructura J-107. Nótese que en el ínteríor de la estructura se ha iniciado la excavación de la operación J-104. La fotogra- fía fue tomada desde el extremo norte de la operación J-107. Fotografía N° 6.4 69 DW- .19E1: 3r- ••• 42' Ic fi „. ' ' N. -1 -• • ' . .,t04.;•1•,,I. - 7 ,- , . , • •••-•.:111.V.,:- ',7:,-- -•-• •';; -1, ,•,.--;.• .;ii.N.••• i •••71R.11.. .1 , ;:,. -;...-1,31 1,1.4, -k, „.. , 4,—:. 45. 74. Fi • :••••••‘, ...i• eIk,-1..„ • •1•:,1-iik•: -4,,b, . ., - "1-1 s".4.-,-,11-,N.,•>-. • ... :•It ,_ • : • s. • : .....y..J.4.;¡-,k,-,, ,,,,,,,,,, , ..-N- ir,. '• - , r-.0' . . ' ,-, ..: rs —11 • •S • t r. tt• • ••• F 71 Fotografía de la estructura J-107. Nótese que sobre la acera de piedra hay una regla métrica que señala en el extremo inferior las piedras ver- ticales que forman la contrahuella de la grada de acceso a la estructura. La fotografía fue tomada del extremo sur de la operación J-107. Fotografía N° 6.5 1. 73 F o t o gr a f í a d e l m u r o d e c i m i e nt o d e l a o p e r a c ió n J - 1 04 e . 1 /4.0 o z ro w (1:1 1-1 o • o o o 0. o o t ierra ap is ona da o o n iv e l de ca rr e tera o o o ?5 u :1.5-.'• - ',-,,:•.:. •ii s IV .. '' --- I • ''''s:: 111 Z. ".k. 1: il, ' ....... li , ,...,,,>, i! i, ..... ;: 11.,.......-,, I . .-„, 1 ;,:. -'-• -;.,.; : : ;":, :',., . .;:;-; 1; -,;-..s ; '•-• > . • 1 .; '. '''',=.;';', .. . -: " :-.. -..f... ,... -.: 0 ,.., ;:;:-. .... , .. 1.-..... 1, • .1.,kZ-:;:zzu,¿:,:•.. .. ". L ---''.:-:;?:-z;-'>..,.. Zz....,,,.. .•••,._.-1'=• -., ..,-..s.9. .::;?:::::, -\....4 1 1..:,.....:, z... ...,:,....., k , - _ ..,.. --....,... ,,,.....,..-: ,k,...-, -,..... ..._::k,i --,..:.: .-,..::, ,-...,-:::,:-...: -.:',..,..J ... F i gu r a N ° 6 . 2 o o 7 o E S T R U C T U R A - --T P L A N T A P A R A c a rr e te r a a s fa lt a d a o co ; ! ; ; •-• 2 '%1/4 •'''-t."t, • • • c. • • • .7 ...) ,>.••4„ . v ', • , :-r - • - ' •••,• :- - .c . mi, -:_.- -•• -- • -. ---t •••.-2- 1-•• ' • .1,•?'r:i ¿ SI - •4-,,,,,, ...• ,:., -; ,. ' 1--,T1-t•i-b,;„ ., , -1•'• 1-- -.. - 2',..1- _ 79317 '7,7V-717e1-. - •• . '1•31,.-' • Y • • .1.1% t• • , '-'::•.4.. : , • ' ' ¡I•_-..? z' , - 11•-• ,--. . 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El sistema utilizado para la clasificación de las mues- tras cerámicas fue el de ware (vajilla en español), el cual según Hatch (al., en prensa:83) se define en base a la con- sistencia de la pasta, superficie y las formas de las vasi- jas. La decoración puede o no ser elemento de diagnóstico. El ware es una categoría cerámica que tiene la caracte- rística de que por lo general persiste durante varias fases, permitiendo de esa forma el manejar la categoría de princi- pio a fin, sin tener que dar nombre a cada diferenciación. El ware es una unidad completa que se puede identificar en su totalidad pero siempre como material en proceso de cam- bio. En cuanto a la clasificación de las formas de las vasi- jas, se utiliza el sistema propuesto por Hatch y Castillo (1984:80-83, y comunicación personal) en el cual se recono- cen 5 formas básicas que son: Cántaro: una vasija con cuello. La boca restringida del cántaro no permite el facil acceso de la mano y por eso el interior del cuerpo característicamente no presenta ni engo- be ni pulimento. Cuenco: una vasija cuyo diámetro es igual o mayor que su altura pero no llega al extremo de un plato. Vaso: una vasija cuya altura siempre es mayor que su diámetro. Plato: una vasija cuya altura no es mayor que la quinta parte de su diámetro. Vasija con boca restringida: cuerpo de cántaro, pero la vasija no tiene cuello. La boca es demasiado angosta para ser un cuenco. Además de estas cinco formas básicas, Hatch y Castillo (op. cit.) definen formas especiales y algunas vasijas fun- cionales, las cuales se dan a conocer a continuación: FORMAS ESPECIALES: Candelero: término aplicado a un pequeño recipiente con una o dos perforaciones. Debido a su forma, los primeros es- pañoles en México le aplicaron este nombre. Es forma común 80 81 en la cultura teotihuacana. Florero: un término aplicado a una modificación especial de cántaro, que por lo común tiene el cuerpo pequeño en re- lación a su altura, y el cuello largo con borde saliente co- mo floreros que se usan hoy en dia. Pato: una vasija en forma de un zapato o un pato. Botella: una vasija en forma de cántaro con el cuello- angosto y alto. Tecomate: una vasija esférica con boca reducida, como el cuerpo del cántaro pero sin cuello. Pichel: una vasija en forma de cuenco o vaso con verte- dera, con o sin asa. También se conoce como jarro. Dentro de las muestras de cerámica de El Baúl se logró establecer una forma que no está definida por Hatch y Casti- llo (op. cit.), y es la forma especial de cucharón. Eviden- cia de esta forma se encuentra dentro de Amatle ware, como se explicará mas adelante. Si bien Hatch y Castillo (op. cit.) identifican dentro de las vasijas funcionales la forma de colador, el cucharón es muy similar, pero no se podría considerar funcional su definición ya que no se puede deter- minar su función. Como cucharón se define entonces una vasija con forma de cuenco, de la cual sale un mango cilíndrico horizontal, só- lido o hueco, justo debajo del borde. En algunos casos el mango puede salir de la parte media de la pared. VASIJAS FUNCIONALES: Comal: una vasija en forma de plato grande que se usa para cocinar tortillas. Por lo común sólo el interior está pulido, y el exterior muestra manchas negras del humo del fuego. Tinaja: un cántaro grande que se usa para guardar agua. 011a: un cuenco profundo o cántaro con boca ancha que se usa para cocinar frijoles, etc. Molcajete: un cuenco o plato con acanaladuras burdas en el interior que se usa para rallar chiles, raíces, etc. Colador: un cuenco con hoyitos que se usa para colar a- limentos. Urna: un cántaro o cuenco grande y profundo que sirve para varios usos, principalmente para guardar los restos o las cenizas de cadáveres humanos. Incensarios: vasija de forma variada que se utiliza para quemar incienso. Para identificar las formas de las vasijas, así como sus variantes y decoración , en el presente estudio se utilizó un código que está compuesto por una letra mayúscula para identificar la forma básica, luego un número para identifi- car la variación de la forma, y al final una letra minúscula para identificar la decoración. Por ejemplo, dentro de Ama- 82 83 tle ware (vajilla Amatle) el código A-1-a significa lo si- guiente: Cántaro de cuerpo globular, cuello estrecho, verti- cal, con borde evertido; sin decoración. En este caso la le- tra A significa que es un cántaro, el número 1 significa que es de cuerpo globular, cuello estrecho, vertical, con borde evertido. La letra minúscula a, significa que no posee deco- ración. En algunos casos se omite el número porque la forma de la vasija no tiene variaciones, como es el caso de la for- ma C en Amatle ware (vajilla Amatle). La explicación del có- digo se dará a conocer en cada ware (vajilla), al momento de definir las formas. Las muestras de cerámica que se analizaron fueron someti- das a un proceso de selección en cuanto a su tamaño, tambien si eran fragmentos de bordes o fragmentos de cuerpos. En cuanto al tamaño se tomaron en cuenta unicamente las muestras mayores al tamaño de una moneda de 25 centavos de Quetzal, lo equivalente a 2.7 centímetros de diámetro. En cuanto a la se- lección entre bordes y cuerpos, los bordes fueron utilizados primordialmente para identificar las formas de las vasijas en perfil, así como los cuerpos nos brindaron información muy importante en cuanto a forma, tal como bases, asas y tambien la existencia de decoración. Para el análisis cerámico del PIAB fueron de mucha ayuda los resultados del análisis cerámico de Thompson (1948), ya que la información cerámica de Parsons (1967) por seguir un sistema de clasificación distinto (tipo-variedad) da un poco de problemas al relacionar los estudios. Un problema es la complejidad de la nomenclatura y otro que el concepto de wa- re es mas amplio que la definición del PIAR. Por ejemplo: la vajilla Amatle para Parsons (op. cit.:147-148) se denomina Pantaleón Hard Ware, dentro del Grupo Cerámico Diamantes, el cual pertenece al Complejo Cerámico Santa Lucía, existiendo 2 variedades: Diamante Unslipped y Diamantes Variety. Además, la clasificación cerámica de Parsons se basa en su mayor parte en el análisis estilístico y no en la estra- tigrafía, por lo que hay problemas con el control cronológi- co. También la inclusión del sitio arqueológico de Bilbao (Parsons 1969:151-185) dentro del concepto de Clásico Medio crea una situación conflictiva, ya que la información del PIAB data unicamente del período Clásico Tardío. Sin embar- go, se espera que en el futuro y con mayor información pueda realizarse esta correlación tan importante para el área de Cotzumalguapa. 84 A. VAJILLA AMATLE Esta vajilla fue identificada por primera vez y nombrada por Kidder et al (1946:39-41) durante las excavaciones del montículo A en Kaminaljuyú y fechado como parte de una ocupa- ción Post-Esperanza. Pertenece al periodo Clásico Tardío, y su distribución se caracteriza en el Departamento de Guate- mala (especialmente en Kaminaljuyú) y tambien en los Departa- mentos de Sacatepéquez y Chimaltenango. Es una cerámica uti- litaria, probablemente fabricada localmente en las diferentes áreas. Pasta: Característicamente es de color ladrillo (rojo- café) y puede ir hasta rosado, ante y grisáceo dependiendo del grado de cocción. La textura puede ir de mediana a media- na fina. Tiene desgrasante moderado, de cristales finos a me- dianos, algunas partículas blancas y partículas negras en la mayoría de los casos (arena volcánica o de mar). En algunas formas se da mayormente el uso de partículas blancas (pómes). Se dan casos en los que se encuentran escasas partículas fe- rrosas y tambien de mica. La cocción es buena (alta tempera- tura) e influye en el sonido metálico que tienen esta piezas. Superficie: La mayoría de las piezas posee un baño ligero que cierra el poro de la pasta. El color del baño es muy simi- lar al de la pasta y puede ir desde un rosado a un anaranjado crema, llegando en algunos casos hasta un café-grisáceo. Al- 85 gunas muestras no presentan este baño y la superficie es igual al color de la pasta. Sobre el baño se da un alisado que puede ser en sentido horizontal, vertical o mixto. Se da tambien el pulimento, el cual es suave y deja una superficie poco brillosa. En el caso de que no haya baño, la superficie queda opaca. Con el alisado y el pulimento queda en muchos casos una superficie brillosa que deja rasgos en la pasta. Formas: 86 A-1 .A-1-c A-2 A-3 A-3-a Forma A: Cántaro Cántaro de cuerpo globular, cuello estrecho, ver- tical, con borde evertido. Sin decoración. Decoración de aplicaciones de pastillaje en forma de pequeños discos o punzonadas. Decoración de una cara modelada a la altura del cuello. Cántaro de cuerpo globular, cuello divergente y borde directo. En esta forma también se dan mues- tras en miniatura. Cántaro de cuerpo en forma de lágrima, boca res- tringida y borde evertido. Cántaro sin borde y que puede presentar decoración de punzonadas. A-1-a A -1 -b 87 Forma B: Cuencos B-1 Cuenco profundo de cuerpo globular y borde diver- gente. B-1-a Sin decoración. B-1-b Decoración con aplicaciones de pastillaje en forma de pequeños discos los cuales pueden estar punzo- nados al centro. B-2 Cuenco profundo de cuerpo alargado, boca ligera- mente restringida y borde divergente. B-2-a Sin decoración. B-2-b Decoración con una o dos acanaladuras paralelas horizontales alrededor del cuerpo, algunas veces la decoración puede ser una linea ondulada combi- nada en forma alterna con punzonadas, las cuales se distribuyen en forma horizontal alrededor del cuerpo, a la altura de la boca. B-3 Cuenco profundo de cuerpo con pared curvada, llega a tener el ancho máximo a la altura de la boca, borde evertido. B-4 Cuenco de silueta simple con pared recta o curvada desde la base, borde directo. Estos cuencos pueden presentar en algunos casos base pedestal, en otros pueden tener un mango cilíndrico horizontal, sóli- do o hueco, que sale de la pared justo debajo del 88 borde y da la forma especial de cucharón. Forma C: Plato Plato de pared divergente, borde biselado inte- rior. Este tipo de platos tienen una pequeña moldu- ra basal y son trípodes, de soportes rectangula- res, cónicos o triangulares. C -a Moldura basal continua. C-b Moldura basal interrumpida. La distribución de los cuerpos y bordes de la vajilla Amatle puede observarse en las tablas N° 7.1 y 7.2. rn 00 CT tn rn 1 ti T a b l a N ° 7 . 1 c D I S T R I B U C I O N B O RD E S A M A T L E W A R E 89 N N N N • r4 u1 O tr) co (r) es.1 CNI 00 C..1 ri 1-1 a', cs1 o ti o O A '-1 M Lri -4" 1-1 Css/ tri C*1 Y r•-• rn \ 10 0 Crrl U I td ti o r-- co 4-) M